Stanislas Lépine
Muelle des Célestins

Muelle des Célestins, con el puente Marie
Stanislas Lépine (1835-1892)
Muelle des Célestins, con el puente Marie
1868
Óleo sobre lienzo
Alt. 30; Anch. 50 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / René-Gabriel Ojéda

Quai des Célestins, avec le pont Marie [Muelle des Célestins, con el puente Marie]


Stanislas Lépine ha pintado numerosas vistas de París en las que el Sena y sus riberas desempeñan un lugar preponderante. Estos paisajes urbanos responden, en la mayoría de las veces, a dos esquemas principales. En un caso, el artista coloca su caballete en una ribera, y pinta frontalmente la orilla que se encuentra en frente de él. En otro la manera consiste, como aquí, en instalarse en medio del motivo y de mirar hacia el horizonte. Entonces el decorado se escalona a lo largo de diagonales que construyen el espacio.
En esta visión del Muelle des Célestins, estas diagonales están formadas, en la izquierda, por el Sena colocado muy por debajo y, en la derecha, por la hilera de árboles plantada en el muelle. Los edificios que los culminan intensifican todavía más la impresión de fuga hacia delante. Guiado por estas líneas, el ojo está conducido hasta los arcos del Puente Marie, uno de los puentes más antiguos de la capital.

La mitad derecha del primer plano se encuentra ampliamente descubierta. Lépine instala en ella una escena de la vida popular parisina, como pudo hacerlo Daumier anteriormente, Monet o Sisley después. En la orilla, distinguimos un bulto oscuro. Se trata seguramente de carbón, a por el que vienen carros. La evocación de esta actividad comercial permite al pintor animar la escena con algunos personajes trabajando.
El número de colores es limitado. Lépine privilegia los tonos discretos y los barnices, una pintura muy fluida, casi transparente, que modifica la coloración de los matices en los que se aplica. Estas características sitúan el lienzo en la misma línea que las evocaciones poéticas de Camille Corot, pero transplantadas en un decorado contemporáneo y urbano. Con su paleta clara y sus tonos de grises extremadamente delicados, Lépine también forma parte de los artistas que preparan el camino a los paisajes impresionistas.




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