Gustave Moreau
Orfeo

Orfeo
Gustave Moreau (1826-1898)
Orfeo
1865
Óleo sobre madera
Alt. 155; Anch. 99,5 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Orphée [Orfeo]


En la mitología griega, el genio poético y musical de Orfeo era tanto que incluso encantaba a los animales salvajes. Por desgracia encantó a las Ménades, que lo descuartizaron tras la muerte de Eurídice, para castigarlo de haber rechazado sus insinuaciones.
Gustave Moreau prolonga el mito, mostrándonos a una chica joven, ataviada con ropas orientales, que recoge la cabeza del poeta. ¿A caso pretende esta bondadosa virgen hacer olvidar la locura de las Bacantes?

La cabeza descansa encima de la lira del poeta, mientras que la jovencita le hecha una mirada melancólica. Ambos rostros, de ojos cerrados, de una extraña semejanza, parecen absortos en una infinita contemplación. Al horror del suplicio evocado, sucede esta apaciguada escena que misteriosamente se salva de la morbidez, sumergida en una luz crepuscular, sobre fondo de paisajes fantásticos a la Leonardo. La composición oblicua recuerda un naipe, donde los músicos de la esquina superior izquierda hacen eco a las tortugas, abajo en la derecha, cuyo caparazón había servido, según el mito, a fabricar la primera lira.

En Orfeo, presentimos la emergencia de un universo semi fantástico, con inquietantes atmósferas, impregnado de ambiguos encantos. El estilo de Moreau alcanzará su madurez hacia 1870: los claro-oscuros dorados, las complejas composiciones, el clima a su vez sensual y místico, constituyen sus principales características, y se van colocando aquí.
Por todos estos motivos, Moreau se cuenta como una determinante personalidad del simbolismo.




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