Léon Belly
Peregrinos yendo a la Meca

Peregrinos yendo a la Meca
Léon Belly (1827-1877)
Peregrinos yendo a la Meca
1861
Óleo sobre lienzo
Alt. 161; Anch. 242 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Léwandowski


Peregrinos yendo a la Meca (detalle)

Pèlerins allant à la Mecque [Peregrinos yendo a la Meca]


Para este cuadro, considerado desde su presentación como una obra maestra de la pintura orientalista, Belly eligió traducir en un lienzo de un formato particularmente imponente, un tema ambicioso. Se trata de la progresión de una larga caravana en el desierto, dirigiéndose a la Meca, la ciudad más santa del Islam y lugar de peregrinación de los musulmanes.

En el Salón de 1861, Belly obtuvo una medalla de primera clase, el mayor galardón, por sus Peregrinos. El público fue particularmente sensible al audaz efecto producido por el largo séquito que avanza hacia el espectador. Un crítico afirma además, que de "regreso del Salón, parecía que cada visitante hubiese formado parte de la caravana". Sin embargo, se alzaron voces discordantes. Así mismo, en la Gazette des Beaux-arts, un observador reprocha a Belly no haber respetado algunas convenciones: "Los Peregrinos yendo a la Meca presenta un grupo demasiado compacto tal vez y la proporción de los camellos es exagerada, en relación con la figura humana".

De un modo muy discreto, el artista otorga un alcance ecuménico a su obra. A la izquierda de la composición, representa un grupo de tres personajes: un hombre de pie acompañando a una mujer con su niño, montada en un burro. Se trata de un sorprendente recordatorio del motivo, tan corriente en la pintura, de la "Huida a Egipto" de María, José y Jesús. Mediante esta asociación, Belly muestra su apego a la idea que, más allá de las divisiones, existe una religión universal, una fe en un Dios único.




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