Edouard Vuillard
El salón de las tres lámparas

El salón de las tres lámparas, calle Saint-Florentin
Edouard Vuillard (1868-1940)
El salón de las tres lámparas, calle Saint-Florentin
1899
Pintura a la cola sobre papel marruflado sobre lienzo
Alt. 59; Anch. 95 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Michèle Bellot

Le salon aux trois lampes, rue Saint-Florentin [El salón de las tres lámparas, calle Saint-Florentin]


A partir de 1893, las relaciones de Vuillard con Thadée Natanson, el redactor jefe de La Revue blanche, y su esposa Misia, se hacen más estrechas y cotidianas. El pintor es un habitual del apartamento de la pareja, calle Saint-Florentin, cerca de la plaza de la Concorde.

El salón representado aquí se caracteriza por su exageración decorativa. Los muros cubiertos por una tapicería con un motivo recargado dibujan un marco geométrico para la estancia. Distinguimos en la derecha el piano de cola le piano de Misia, excelente música. El instrumento, cubierto por un chal estampado, tiene encima una lámpara de petróleo dotada de una pantalla amarilla. Dos lámparas más están dispuestas armoniosamente en la estancia. Estas tres fuentes de luz dan su título al cuadro.

La elección de una iluminación difusa otorga a la escena una dimensión poética y a la decoración una presencia tan intensa como la de los personajes. La ausencia de jerarquía entre objetos y seres vivos es característica de la estética de los Nabis y del estilo de Vuillard en particular. Al artista le gusta pintar interiores confinados y agobiantes, como reflejando tensiones internas. En este espacio ambiguo, que se aproxima de un escenario teatral, los protagonistas posan en actitudes usuales. En la izquierda, Misia sentada cerca de una mesa, hojea un álbum. Su marido, colocado en la derecha, lee un libro. El dramaturgo Romain Coolus, colaborador en La Revue blanche, está instalado en el centro en una mecedora Thonet. El trío parece apacible, pero en torno a estos personajes inmóviles, el movimiento coloreado del papel pintado, de la alfombra y de los cortinajes, anima la escena de sombras y de apariciones fantasmagóricas.




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