Edouard Manet
El balcón

El balcón
Edouard Manet (1832-1883)
El balcón
1868-1869
Óleo sobre lienzo
Alt. 170; Anch. 124,5 cm.
© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt

Le balcon [El balcón]


Cuando Manet pinta este cuadro, las escenas de la vida burguesa son un género de moda. Sin embargo, El balcón no responde a ninguna de las expectativas del público de la época. Todos los personajes son íntimos de Manet. Berthe Morisot, en particular, sentada en primer plano, hace su primera aparición en la obra del pintor de quien se convertirá en modelo privilegiada. Pero los personajes están representados en actitud fija, como perdidos en una ensoñación interior. La escena no ofrece ni narración ni anécdota. Manet se libera en ello de las reglas académicas, aunque la referencia a las Majas en el balcón de Goya (1764-1828) sea evidente.

De hecho, cuando se presenta El balcón en el Salón de 1869, domina la incomprensión. "¡Cerrad las persianas!" ironiza el caricaturista Cham, mientras que un crítico ataca a Manet por hacer "la competencia a los pintores de brocha gorda". La vivacidad de los colores, el verde de la balaustrada y de las persianas, el azul de la corbata del hombre, así como el contraste súbito entre los vestidos blancos y la penumbra del segundo plano tienen el efecto de una provocación. La jerarquía entre las figuras y los objetos no es respetada: las flores están más trabajadas que algunos rostros.

Así que no tiene nada de sorprendente que un cuadro liberado hasta un punto tal de las tradiciones, de las convenciones, de la verosimilitud haya chocado tanto a su primer público.

Reseña Manet




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