Une matinée, danse des nymphes [Una matiné. La danza de las ninfas]
A mediados del siglo XIX, los pintores de Barbizon, a los cuales se acerca Corot, ya no consideran necesario referirse a temas antiguos para justificar su interés por la naturaleza. En el cuadro Una matiné, la danza de las ninfas, la cortina de árboles que aísla a los personajes del fondo sirve de cortina de teatro y evoca un ballet de ópera, ambigüedad en la que participa el título: el término "matinée" francés significa mañana y puede aludir a los espectáculos matinales, por oposición a las representaciones "nocturnas".
El tratamiento aterciopelado y coposo del follaje, tan propio de Corot, es un testimonio del desplazamiento del interés del artista de la escena a los elementos naturales, a la atmósfera del paisaje, a los matices de la luz y a sus suaves vibraciones. No obstante, la marca de la tradición clásica sigue presente en Corot tanto por los temas mitológicos como por la nítida distinción entre estudio "al natural" y el cuadro terminado de taller. El paisaje puede ocupar un lugar importante, sin embargo sigue siendo el marco de una escena imaginaria: una bacanal. Pero el heroísmo lírico ya no es un valor dominante en la sociedad burguesa del siglo XIX y las diosas no animan sino el teatro de la naturaleza. De hecho, el cuadro resultaría del "collage" de dos recuerdos distintos: por una parte el de los jardines de la Villa Farnèse en Roma y, por otra, el de un ballet de la Ópera, de ahí la ambigüedad del título.
Una matiné. La danza de las ninfas.
1850
Óleo sobre lienzo
Alt. 98; Anch. 131 cm.
© RMN
Une matinée, danse des nymphes [Una matiné. La danza de las ninfas]
A mediados del siglo XIX, los pintores de Barbizon, a los cuales se acerca Corot, ya no consideran necesario referirse a temas antiguos para justificar su interés por la naturaleza. En el cuadro Una matiné, la danza de las ninfas, la cortina de árboles que aísla a los personajes del fondo sirve de cortina de teatro y evoca un ballet de ópera, ambigüedad en la que participa el título: el término "matinée" francés significa mañana y puede aludir a los espectáculos matinales, por oposición a las representaciones "nocturnas".
El tratamiento aterciopelado y coposo del follaje, tan propio de Corot, es un testimonio del desplazamiento del interés del artista de la escena a los elementos naturales, a la atmósfera del paisaje, a los matices de la luz y a sus suaves vibraciones. No obstante, la marca de la tradición clásica sigue presente en Corot tanto por los temas mitológicos como por la nítida distinción entre estudio "al natural" y el cuadro terminado de taller. El paisaje puede ocupar un lugar importante, sin embargo sigue siendo el marco de una escena imaginaria: una bacanal. Pero el heroísmo lírico ya no es un valor dominante en la sociedad burguesa del siglo XIX y las diosas no animan sino el teatro de la naturaleza. De hecho, el cuadro resultaría del "collage" de dos recuerdos distintos: por una parte el de los jardines de la Villa Farnèse en Roma y, por otra, el de un ballet de la Ópera, de ahí la ambigüedad del título.