Eugène Delacroix
Caza de leones

Caza de leones
Eugène Delacroix (1798-1863)
Caza de leones
Hacia 1854
Óleo sobre lienzo
Alt. 86; Anch. 115 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot

Chasse aux Lions [Caza de leones]


En 1854, la administración de Bellas Artes encarga a Delacroix la ejecución de "un cuadro del que me deberá someter el tema y el boceto". Eligió reanudar con el tema al que pensaba desde 1847, cuando admiraba los grabados a partir de Las Cazas de Rubens. Esta Caza de leones constituye el boceto del gran lienzo final entregado en 1855, obra desgraciadamente mutilada durante un incendio en 1870 en el museo de Burdeos.

En este trabajo previo, la influencia de Rubens también es sensible en la composición estructurada por el color, en lugar del dibujo. La pincelada nerviosa, rápida, en la que se puede sentir la mano del artista, traduce el arrebato de la escena y la fogosidad del pintor. Pese a una difícil identificación de los elementos iconográficos, observamos, en el centro, la figura del caballo encabritado. En una inextricable y violenta pelea, los cuerpos de los animales se reparten en un remolino, construido a partir de tres colores primarios: azul, rojo, amarillo, donde dominan los colores cálidos. La armonía de los colores de la obra definitiva hizo escribir a Baudelaire: "Nunca más bellos colores, más intensos, penetraron hasta el alma por el canal de los ojos".

La crítica fue a menudo hostil, reprochando a Delacroix la extravagancia del color y la composición incomprensible. Representante por excelencia del romanticismo, el artista aquí se vuelve precursor. Por la importancia que da a las masas de colores y por el carácter expresivo de dicho tumulto, podemos considerar que un boceto como este anuncia el uso expresivo del color que adoptarían muchos pintores, fundadores de la modernidad.




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