Théodore Rousseau
Una avenida, bosque de l'Isle Adam

Una avenida, bosque de l'Isle Adam
Théodore Rousseau (1812-1867)
Una avenida, bosque de l'Isle Adam
1849
Óleo sobre lienzo
Alt. 101; Anch. 82 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / René-Gabriel Ojéda

Une avenue, forêt de L'Isle-Adam [Una avenida, bosque de l'Isle Adam]


Théodore Rousseau es uno de los mayores paisajistas del siglo XIX. Procedente del Romanticismo, busca durante toda su vida filtrar los misterios de una naturaleza que no deja de observar, de escrutar en sus más mínimas manifestaciones.

Este paisaje, a veces titulado El camino verde o también La Avenida de los Muñecos, título bajo el que fue mostrado en el salón de 1849, fue totalmente pintado sobre el motivo, lo que no suele ser frecuente en la obra de Rousseau. De hecho le gusta observar durante horas, dibujar, a veces pintar a partir del natural tal o tal motivo una hoja, un árbol, un verdadero paisaje pero lo trabaja siempre de nuevo en su taller.

Aquí, se ha instalado en L'Isle-Adam en casa de su amigo Jules Dupré y ha trabajado en este cuadro durante toda la primavera de 1846, antes de reanudar con el y de finalizarlo, durante los dos años siguientes. La permanente insatisfacción como el miedo de ser una vez más rechazado en el salón, explican los constantes retoques a los que somete sus cuadros. En éste, el artista ha querido no tanto representar un camino, como lo haría una fotografía, sino traducir la luz vertical de un mediodía de verano, la luz más difícil de captar por un pintor, una luz que aplasta literalmente los objetos. Esta tentativa, ardua, una de las primeras en la historia de la pintura francesa, encontrará su coronación en Los Robles de Apremont conservados en el Louvre.




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