Alphonse Legros
Una confesión

Una confesión
Alphonse Legros (1837-1911)
Una confesión
Hacia 1868
Óleo sobre lienzo
Alt. 19 x 175
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski


San Buenaventura en el concilio de Lyon

Une amende honorable [Una confesión]


Ferviente visitante del Louvre, Alphonse Legros estuvo muy marcado por dos lienzos de Zurbarán, pintor del Siglo de Oro español, procedentes de la antigua colección del mariscal de Napoleón Soult. Uno de entre ellos, el gran cuadro cuadrado San Buenaventura en el concilio de Lyon fija particularmente su atención. Propone una bella interpretación de este con Una confesión por el que fue galardonado con una medalla en el Salón de 1868.

De la pintura de Zurbarán, Legros reutiliza fielmente el formato cuadrado, el estilo y la actitud de los monjes y del obispo. Sin embargo, la escena está simplificada y cuenta con un número reducido de personajes. El tema también evoluciona. En los años 1860, el cuadro del Louvre fue titulado erróneamente San Pedro Nolasco y san Ramón de Peñafort y debía presuntamente representar una asamblea eclesiástica en Barcelona. Sabemos en la actualidad que se trata de hecho de un encuentro entre los emisarios de la Iglesia griega y de la Iglesia romana. En Una confesión, Legros elige por su parte, representar a un tribunal religioso de la época de la Inquisición. La inspiración española aparece como uno de los componentes esenciales del realismo de los años 1860, las obras de Manet o de Ribot también lo demuestran.




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