Acogida de la obra

"Si desea ver un público animado, solo hay que colocarse ante los cuadros de Courbet", aconseja con perfidia un crítico en 1853. Diez años más tarde, la pintura de Manet fue a su vez acogida con idénticas risas.

Gustave Courbet, El Mensajero de la Asamblea (25 y 26 de febrero de 1851): "He escuchado los comentarios de la muchedumbre delante del cuadro Un entierro en Ornans; he tenido el valor de leer las inepcias impresas a propósito de esta pintura y he escrito este folletín..."

Champfleury

pintura
Gustave CourbetRetrato de Champfleury© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Champfleury, Del Realismo, Cartas a la Señora Sand 1855
"En estos instantes, Señora, vemos a dos pasos de la Exposición de pintura, de la avenida Montaigne, un cartel que pone claramente: DEL REALISMO. G. Courbet. Exposición de cuarenta cuadros de su obra. Es una exposición a la manera inglesa. Un pintor, cuyo nombre se ha dado a conocer desde la revolución de febrero, ha elegido, en su obra, los lienzos más significativos y ha hecho construir un taller.
¡Es un atrevimiento increíble, derroca a todas las instituciones con jurado, es el llamamiento directo al público, es la libertad, dicen unos!
¡Es un escándalo, la anarquía, el arte arrastrado hasta el fango, son tableros de feria, dicen otros! [...]
Courbet es un faccioso por haber representado de buena fe a burgueses, campesinos, mujeres de pueblo a tamaño natural. Esto ha sido el primer punto. No se quiere admitir que un picapedrero vale tanto como un príncipe: la nobleza se indigna por haber dedicado tantos metros de lienzo a gente del pueblo; solo los soberanos tienen derecho a ser pintados de pie, con sus condecoraciones, sus bordados y sus fisionomías oficiales. ¿Cómo? Un hombre de Ornans, un campesino en su ataúd, se permite congregar en su entierro a una considerable muchedumbre: granjeros, gente de baja condición..."

Théophile Gautier

Félix NadarThéophile Gautier con bata blanca© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Théophile Gautier aprecia a algunos pintores realistas, pero a Courbet, denunciando la trivialidad de su pintura. Sin embargo, aprecia sus paisajes y da su apoyo al pintor en el Salón de 1851.

Théophile Gautier, La Presse, 15 de febrero de 1851: "En todas las épocas, ha existido, en pintura, dos escuelas: aquella de los idealistas y la de los realistas. [...] Courbet pertenece a esta segunda escuela, pero se separa de esta porque parece que se haya fijado un ideal inverso al del ideal habitual: mientras que los simples realistas se contentan con el facsímile de la naturaleza tal y como se presenta, nuestro joven pintor, parodiando en su beneficio el verso de Nicolas Boileau Despréaux, parece haberse dicho: "Nada es bello más que lo feo, lo feo solo es amable." Los tipos vulgares no le bastan; coloca en ellos una determinada elección, pero en otro sentido, exagera voluntariamente la grosería y la trivialidad."

Charles Baudelaire

Félix NadarRetrato de Baudelaire© Musée d'Orsay
Baudelaire y Courbet se admiran mutuamente. Sin embargo, el poeta y crítico escribe poco sobre la obra del pintor, en particular no dando seguimiento, después del Salón de 1855, a un proyecto de artículo titulado "Ya que hay Realismo...". Considerando "la imaginación como la reina de las facultades", Baudelaire no puede valorar el realismo.
Charles Baudelaire, Le Portefeuille, 12 de agosto de 1855: "Courbet, él también [Baudelaire hacía referencia anteriormente a Ingres], es un potente obrero, una salvaje y paciente voluntad; y los resultados que ha obtenido, resultados que para unos cuantos espíritus ya tienen más encanto que aquellos del gran maestro de la tradición rafaelita, debido sin duda a [...] que manifiestan un espíritu sectario, una masacre de las facultades. La política, la literatura, producen, ellas también, temperamentos vigorosos de estos, de estos protestantes, de estos anti-sobrenaturalistas, cuya única legitimación es un espíritu de reacción a veces saludable. La providencia que preside los asuntos de la pintura les da por cómplices a todos aquellos cuya idea adversa predominante había cansado u oprimido. Pero la diferencia es que el sacrificio heróico de Ingres hecho en honor a la tradición y a la idea de la belleza rafaelita, Courbet lo cumple en beneficio de la naturaleza exterior, positiva, inmediata. En su guerra a la imaginación, obedecen a móviles distintos; y ambos fanatismos inversos les conducen a la misma inmolación."

Eugène Delacroix

Léon Riesener
 (1808-1878)
 Retrato de Eugène Delacroix de frente, en busto
 1842
 Daguerreótipo
 Alt. 6; Anch. 4,3 cm
 París, museo de Orsay
Léon RiesenerEugène Delacroix© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / René-Gabriel Ojéda
La reacción del pintor romántico Eugène Delacroix es tajante: aprecia la potencia plástica de la pintura de Courbet del que también admira la factura, pero denuncia su inspiración, y sobre todo la falta de discernimiento del pintor realista. Delacroix reutiliza también esta crítica para negar al fotógrafo el estado de artista que debe, según él, salvarse de cualquier "copia, falsa de tanto ser exacta".

Eugène Delacroix, Journal, 15 de abril de 1853: "Fui a ver la pintura de Courbet, antes de la sesión y quedé impresionado por el vigor y la agudeza de su inmenso cuadro. ¡Pero qué cuadro! ¡Qué tema! La vulgaridad de las formas no sería nada; es la vulgaridad y la inutilidad del pensamiento que son insufribles [...] ¡Oh, Rossini! ¡Oh, Mozart! ¡Oh, los genios inspirados en todas las artes, que extraen de las cosas solo aquello que se debe mostrar al espíritu! ¿Qué diríais delante de estos cuadros?"

Jules Castagnary

Gustave CourbetJules-Antoine Castagnary© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Franck Raux
François Sabatier-Ungher, amigo de Alfred Bruyas, Zacharie Astruc, Edmond About y Jules Castagnary, figuran entre los incondicionales defensores de Courbet.
Jules Castagnary, realiza el prefacio del catálogo de la exposición-póstuma-Courbet, Escuela de Bellas Artes, París 1882:
"Si Courbet solo podía pintar lo que veía, veía admirablemente, veía mejor que nadie. Su mirada era un espejo más fino y más seguro, donde las sensaciones más fugitivas, los matices más delicados se venían a precisar. A esta facultad excepcional de mirar, correspondía una facultad de restitución, no menos excepcional. Courbet pinta en plena masa, pero sin escorias y sin asperidades: sus cuadros son lisos como un espejo y brillantes como un esmalte. De modo que obtiene el modelado y el movimiento mediante el único acierto del tono; y este tono, colocado en llano con la espátula de pintar, adquiere una intensidad extraordinaria. No conozco coloración más rica, más distinguida, ni que gane más envejeciendo."

Emile Zola

Edouard Manet 
 (1832-1883)
 Emile Zola
 1868
 Óleo sobre lienzo
 Alt. 146,5; Anch. 114 cm.
 París, museo de Orsay, donación de la Señora viuda de Emile Zola, 1918
Edouard ManetEmile Zola© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Emile Zola, Mon Salon, (1868), "Les Actualistes"
"No tengo que defender aquí la causa de los temas modernos. Esta causa está ganada desde hace tiempo. Nadie se atrevería a sostener, después de las obras tan notables de Manet y de Courbet, que la época actual no es digna del pincel. [...] nos encontramos frente a la única realidad, alentamos, a nuestro pesar, a los pintores para que nos reproduzcan en sus lienzos, tal y como somos, con nuestros trajes y nuestras costumbres. [...]"

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