Courbet se expresa

Etienne Carjat Retrato del pintor Gustave Courbet© RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / DR
Carta de Gustave Courbet a sus padres, junio de 1848:
"Es el espectáculo más lamentable que se pueda imaginar. No lucho por dos motivos: en primer lugar porque no tengo fe en la guerra del fusil y del cañón. (..) Hace diez años que hago la guerra de la inteligencia. [...] El segundo motivo es que no tengo armas y así no tengo esa tentación."

Respuesta de Gustave Courbet a Garcin que le califica de pintor socialista:
"Acepto con mucho gusto esta denominación. No solo soy socialista, sino que también soy republicano, y en una palabra partidario de cualquier revolución –y por encima de todo realista... realista significa también sincero con la verdadera verdad."

 

pintura
Gustave CourbetRetrato de Champfleury© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Gustave Courbet evoca en sus correspondencias El taller que está realizando.
Carta de Courbet a Champfleury, otoño de 1854:
"Mi Querido Amigo:
A pesar de que me vuelvo hipocondríaco, me he lanzado en un inmenso cuadro de 20 pies de ancho y 12 de alto, tal vez mayor que El entierro en Ornans lo que mostrará que todavía no estoy muerto, y que el Realismo tampoco, ya que Realismo hay. [...]
Es la sociedad en su alto, en su bajo, y en su medio. En una palabra, es mi manera de ver la sociedad en sus intereses y sus pasiones. Es el mundo quien viene a mi casa para ser pintado. [...]"

Carta de Gustave Courbet a Bruyas, diciembre de 1854:
"De vuelta a Ornans, he ido unos cuantos días de caza. Es un motivo de ejercicio violento que no me disgusta. [...] Es el cuadro más sorprendente que se pueda imaginar. Hay treinta personajes a tamaño natural. Es la historia moral y física de mi taller".

Carta de Gustave Courbet a sus padres del 30 de abril de 1870:
"Aquí estoy, por el Pueblo de París, metido hasta el cuello en los asuntos políticos. Presidente de la Federación de artistas, miembro de la Comuna, delegado en el Ayuntamiento, delegado en la Instrucción Pública: cuatro de los cargos más importantes de París. Me levanto, desayuno, ocupo mi escaño y presido doce horas al día. Empiezo a tener la cabeza como una manzana cocida. A pesar de todo este tormento de cabeza y de comprensión de los asuntos a los que no estaba acostumbrado, estoy encantado. [...]"

Félix NadarCourbet© Musée d'Orsay
Exhibición y venta de cuarenta cuadros y cuatro dibujos de la obra de Gustave Courbet
París 1855
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El preámbulo del folleto que acompaña a su exposición personal del pabellón del Realismo, al margen de la Exposición Universal de 1855 —vendido por 10 céntimos—, se titula "El Realismo". Este texto se ha considerado a menudo como un manifiesto del Realismo.
"El título de realista se me impuso como se les impuso a los hombres de 1830 el título de románticos. Los títulos nunca han dado una idea justa de las cosas: de lo contrario, las obras serían superfluas.
Sin extenderme sobre la exactitud más o menos grande de una calificación, que nadie, es de esperar, está en la obligación de entender bien, me limitaré a unas cuantas palabras de desarrollo para zanjar los malentendidos.
He estudiado, fuera de cualquier espíritu de sistema y sin partidismos, el arte de los antiguos y de los modernos. No he querido ni imitar a unos ni copiar a los otros: mi pensamiento tampoco ha consistido en alcanzar la meta ociosa del "arte por el arte". ¡No! He querido simplemente extraer del conocimiento completo de la tradición, el sentimiento razonado e independiente de mi propia individualidad.
Saber para hacer, tal fue mi pensamiento. Estar capacitado para traducir las costumbres, las ideas, el aspecto de mi época, según mi apreciación; ser, no solo un pintor, sino también un hombre; en una palabra, hacer arte vivo, tal es mi objetivo."

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