El museo en movimiento

Las salas de un gran museo viven al compás de los movimientos de las obras. Nuevas muestras, adquisiciones recientes, devoluciones de préstamos, restauraciones, asociaciones inéditas, depósitos... por pequeños toques, o con motivo de transformaciones más importantes, la presentación de las colecciones evoluciona constantemente. En esta página, consulte regularmente las principales informaciones relativas a los cambios en las galerías del museo de Orsay, las novedades por descubrir...

Vidrios pintados por Gauguin


Paul GauguinTahitiana en un paisaje© RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Daniel Arnaudet
Desde su inauguración en 1986, el museo de Orsay jamás había podido mostrar dos obras de Gauguin que formaban parte de sus colecciones. Se trata de vidrios pintados que no se podían mostrar, debido a su estado de conservación, así como a la falta de espacios adecuados para presentarlos. Hoy, tras una larga restauración y la creación de vitrinas específicas, los visitantes pueden por fin admirarlas en las salas.

Motivos florales y vegetales y Tahitiana en un paisaje, están fechados de 1893, cuando Gauguin se instala en París tras su primera estancia polinesia. Prosigue entonces sus investigaciones decorativas, iniciadas a finales de los años 1880 cuando decoró las ventanas del albergue de Marie Henry en el Pouldu, y que continuó en Tahití en 1892, al pintar el vidrio de una casa.
Paul GauguinMotivos florales y vegetales © RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Daniel Arnaudet

En París, queriendo sin duda rodearse de una decoración exótica, elige esta vez como soporte las puertas acristaladas de su taller de la rue Vercingétorix y compone estos dos paisajes. Se quedarán allí, cuando el artista se marche para su último viaje en 1895, y solo se desmontarán en 1905. Al final será la viuda del pintor americano Harold English, su último propietario, quien las donará a los museos franceses, en 1958.

Esta presentación constituye pues un verdadero acontecimiento, ya que estas obras, salidas de las reservas, son el testimonio de una de las preocupaciones centrales de Gauguin; el que declara en una carta a su amigo Daniel de Monfreid: "La vidriera simple atrae la mirada por sus divisiones de colores y de formas, por ello también es lo mejor que hay".
Por razones técnicas, la ventana Tahitiana en un paisaje aún no se ha instalado en su vitrina. Lo hará pronto.

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Apertura de las nuevas salas "Luxemburgo"


Musée d'Orsay - Salle 1© Musée d'Orsay / Sophie Boegly
En proceso de renovación, las salas situadas en la planta baja de la nave central se llamarán “salas Luxemburgo”. Este nombre hace referencia al Museo de los artistas vivos, instalado durante más de un siglo en el palacio del Luxemburgo, en París. Abierto de 1818 a 1937, está considerado como el primer museo de arte contemporáneo de Europa. Esta institución tenía por vocación recibir las obras de artistas que se beneficiaban de compras del Estado, durante su vida.

Las tres primeras salas, del lado sur de la nave, han sido reabiertas al público el 29 de enero de 2013. Realizada por la arquitecta Virginia Fienga, en estrecha concertación con Guy Cogeval y el equipo de conservadores, la renovación ha permitido despejar altos cimacios cubiertos de rojo pompeyano, en los que se puede colgar de forma densa y en varias filas. Esta nueva museografía permite evocar la atmósfera del museo del Luxemburgo, antepasado del museo de Orsay.

Sala 1
La primera sala permite al visitante realizar la transición con el museo del Louvre. Presenta, en efecto, ambos artistas franceses, considerados como de los más relevantes, tanto por el poder público como por la opinión de la década de 1850-1860: Delacroix, “maestro del color” que la crítica oponía sistemáticamente a Ingres, “maestro del dibujo” y sus émulos, Amaury-Duval y Flandrin.

Entre estas dos zonas, las obras de Chassériau muestran su ambición para resolver esta oposición.


Sala 2
La segunda sala está dedicada a los pintores académicos que han contribuido a reformar en profundidad la pintura de historia, bajo el Segundo Imperio, a la vez por una precisión arqueológica inédita y por el uso de algunos elementos de la estética realista: Léon Bénouville, Emile Lévy y principalmente Jean-Léon Gérôme.
Las esculturas de Antoine-Louis Barye, para el palacio de las Tullerías y otros encargos oficiales, permiten medir la diversidad y la inventividad del arte llamado "académico".


Sala 3
La tercera sección está dedicada al triunfo del desnudo femenino mitológico. Este género, heredado del Renacimiento veneciano ve surgir sus últimas obras maestras en los años 1860 y 1870, gracias a Paul Baudry, Alexandre Cabanel y William Bouguereau.
El nacimiento de Venus, se ha convertido, en este particular, en el tema emblemático de la pintura académica, hasta el punto de cristalizar el odio de las vanguardias. La sala dedica una plaza de honor al pintor William Bouguereau, de quien el museo de Orsay se ha beneficiado de una importante dación en el 2009.

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Una vitrina dedicada al “estilo Liberty”


Carlo BugattiPsiqué o espejo de vestidor© Musée d'Orsay / Sophie Boegly
La gran vitrina que abre la sala 65, en el nivel intermedio del museo de Orsay, está de ahora en adelante dedicada al Art Nouveau italiano, conocido bajo el nombre de “estilo Liberty”. Reúne un conjunto único, recientemente ampliado por adquisiciones de primer orden.

A comienzos del siglo XX, las artes decorativas son, en Italia, las herederas de una larga tradición artesanal y artística, y se convierten en las protagonistas del afán de progreso de una nación que acaba de encontrar su unidad. El Art Nouveau, conocido en su versión italiana como “estilo Liberty” o “arte floreal”, se afirma en la Exposición Internacional de las Artes Decorativas de Turín, en 1902: los grandes creadores de muebles, en particular Eugenio Quarti, Ernesto Basile, Carlo Zen y Carlo Bugatti, exponen aquí sus obras.
Su gusto por las líneas sinuosas, inspiradas por las formas de la naturaleza, con acentos a veces exóticos, se aproxima de las tendencias que se extienden por toda Europa, a la vez que mantiene una particular originalidad. Lo demuestra con elocuencia la silla diseñada por Carlo Bugatti para una de las estancias completamente decoradas que presenta en Turín. Esta “sala de juegos y de conversaciones” reproducía, a escala humana, una concha de caracol, cuyo nombre era “camera a chiocciola” (habitación “caracol”). Otros creadores italianos buscaron nuevas y originales formas de expresión. El escritorio de Federico Tesio, que diseña para su villa a orillas del Lago Mayor en Dormelletto (Novara), donde instala su cría de caballos pura sangre, sigue siendo un episodio único y, a la vez, una obra estrella del “Liberty” italiano.

Vittorio ZecchinLas Mil y una noches, detalle© ADAGP - Musée d'Orsay / Sophie Boegly
Asimismo, el gran panel del artista veneciano Vittorio Zecchin Las mil y una noches, es uno de los ejemplos más importantes de la pintura decorativa italiana, de comienzos del siglo XX. Formaba parte de un ciclo de once paneles, realizado en 1914, para el comedor del Hotel Terminus de Venecia.
El fastuoso séquito de princesas y de guerreros que rinden homenaje a la esposa de Aladino, brinda la oportunidad de desplegar un suntuoso cromatismo, cuyo valor decorativo queda subrayado por el uso de dorados en forma de lunares. La influencia de Klimt es aquí particularmente evidente, pero se presenta, no obstante, mediante un lenguaje cuyos orígenes proceden de la tradición veneciana, las obras de Vivarini, los mosaicos y vidrieras de la ciudad lagunar.

Vitrina “estilo Liberty”© Musée d'Orsay / Sophie Boegly

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En proceso de reordenación


El museo de Orsay prosigue la reordenación de sus colecciones, lo que provoca algunos cierres provisionales en las salas de la planta baja, y le rogamos que nos disculpe por las molestias ocasionadas.
Las principales obras de estos espacios se mantendrán, sin embargo, visibles para el público, gracias a una reorganización de la colocación.

Redon, regreso de los paneles de Domecy a Orsay

Las recientes obras de renovación, y en particular las del pabellón Amont, permiten en la actualidad al museo de Orsay exponer los paneles realizados por Odilon Redon entre 1900 y 1901 para el comedor del castillo del barón Robert de Domecy (en Domecy-sur-le-Vault, Borgoña), uno de los más fervientes coleccionistas del artista. Adquiridas en 1988, estas obras se habían mostrado poco hasta la fecha, debido a la falta de espacios adecuados para su presentación y su conservación. El gran público había podido redescubrirlos, sin embargo, con motivo de la exposición "Odilon Redon. Príncipe del sueño" que se celebró en las galerías nacionales del Grand Palais, de marzo a junio de 2011, antes de viajar a Montpellier y posteriormente a Madrid.

Desde el inicio de la década de 1890, Redon había abandonado la litografía y el carboncillo de sus famosos Negros por pasteles y cuadros de colores deslumbrantes. No es de sorprender que esta evolución le conduzca al arte decorativo, tanto esta cuestión ha atravesado el final del siglo XIX. Los paneles de Domecy son además representativos del arte de Redon: en ellos combina todas las técnicas que acostumbra emplear (temple, óleo, pastel...) para sumergirnos en un mundo vegetal luminoso, lleno de fantasía y marcado por el japonismo, donde los cuantos personajes representados hacen eco a obras anteriores. Se trata pues de una etapa esencial en la carrera de un artista de mayor relevancia de finales del siglo XIX y de comienzos del XX, que era importante presentar en las mejores condiciones. En el nivel 2 del pabellón Amont, las decoraciones de Domecy cohabitan ahora con otras grandes obras decorativas, las de los Nabis que consideraban a Redon como uno de sus maestros, y con su mobiliario de la época... su entorno natural.

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Nuevas adquisiciones: Von Stuck, Ranson

En la planta baja, se acaba de renovar la muestra de la nueva galería simbolista, con en particular la presencia de dos importantes adquisiciones recientes: La Expulsión del Paraíso del pintor alemán Franz von Stuck (1863-1923) y [La Bruja con el gato negro de Paul Ranson (1861-1909).
En el primer cuadro, Stuck se ampara de un famoso episodio bíblico, Adán y Eva expulsados del jardín del Edén, que representa en una composición despejada, poniendo de relieve las emociones humanas. Característica del simbolismo fin de siglo por su sofisticación y su dimensión moral, La Expulsión del Paraíso también constituye un relevante jalón histórico hacia el arte contemporáneo, ya que Vassily Kandinsky, alumno de Stuck a comienzos del siglo XX, se inspirará de esta obra en su Estudio para improvisación 8 (1909), una de las etapas que le conducirán a la abstracción.

De 1891 hasta el final de su vida, Paul Ranson realiza una serie de obras esotéricas, en las que la figura de la bruja regresa regularmente. Rodeada por símbolos cabalísticos y sombras chinas, esta Bruja con gato negro, sigue siendo un misterio. No sabemos si las formas que la rodean representan sus poderes maléficos, o si la invaden las pesadillas. La composición corresponde perfectamente a los principios estéticos Nabis - arabescos, contornos, zonas lisas del mismo color, sintetismo - y recuerda el gusto del grupo por las formas decorativas.

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Nueva adquisición: Los Leñadores de Daumier

Desde su creación en 1980, la Sociedad de los Amigos del Museo de Orsay ha participado constante y activamente en la ampliación de las colecciones. Esta asociación ha demostrado, una vez más, su inmensa generosidad, con motivo de los 25 años del museo, donando Los Leñadores, un óleo sobre tabla de madera de Honoré Daumier, pintado en torno a 1855.
Este boceto está estrechamente relacionado con un óleo sobre lienzo de Jean-François Millet, Los Serradores (Londres, Victoria and Albert Museum), del que reutiliza, excepto algunos detalles, la composición. Constituye pues un valioso testimonio de la proximidad entre ambos artistas, hacia 1850, cuando se relacionaban en París y en Barbizon.
Los Leñadores se muestran ahora en la sala 4, dedicada a Daumier, y pueden ser asociados a Lavandera que también, por su parte, escenifica representantes de la clase obrera, estudiados por el pintor en las décadas de 1850-1860.

Honoré DaumierLes Bûcherons© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt

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La Bebedora de absenta en depósito en el museo de Orsay

Aunque mostrado en el museo de la Orangerie, Pablo Picasso no forma parte de los artistas habitualmente presentados en las salas de las colecciones permanentes del museo de Orsay. Este depósito de un cuadro procedente de una colección privada es un acontecimiento de mayor relevancia, tanto por la calidad de la obra, como por su resonancia con los lienzos que le rodean.
Instalada en la sala dedicada a la vida parisina (planta baja, sala 10) La Bebedora de absenta (1901) (1901) se encuentra junto a escenas de diversión, bailes, prostíbulos, los retratos de Toulouse-Lautrec, Boldoni o Anquetin, y proporciona un nuevo testimonio de la fascinación que ejerce el entorno bohemio de la capital francesa en numerosos pintores de finales del siglo XIX. También brinda la oportunidad única a los visitantes de mirar, de forma cruzada, esta bebedora de absenta de Picasso y la de Degas, presente en la galería impresionista.

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Una pintura de Historia: El preboste de los mercaderes Etienne Marcel y el delfín Carlos

En la planta baja del museo de Orsay, el fondo de la galería Sena está dedicado a las pinturas de Salón, obras que tuvieron éxito con motivo de una de estas grandes exposiciones anuales, organizadas por la Academia de Bellas Artes. Para su envío al Salón de 1879, Lucien Mélingue eligió un episodio de los conflictos políticos que trastornaron Francia, durante la Guerra de Cien años (1337-1453).
El 22 de febrero de 1358, Etienne Marcel, el preboste de los mercaderes de París, invade el palacio de la Cité, encabezando una muchedumbre de 3.000 personas, con el fin de defender los intereses de la burguesía comerciante contra la política del delfín Carlos (1338-1380) - futuro Carlos V -, en cargo de la regencia del reino desde que su padre, Juan II El Bueno, fuera prisionero de los ingleses en 1356. Bajo la mirada aterrorizada del joven, el mariscal de Champagne y el mariscal de Normandía son asesinados por los amotinados. Mélingue representa el instante en que Etienne Marcel salva la vida del heredero al trono, intercambiando simbólicamente sus dos sombreros. De esta forma el delfín lleva los colores de la ciudad de París - rojo y azul -, mientras que el preboste, al ostentar la flor de lis, se afirma como el garante del poder real.

Adquirido por el Estado, el cuadro fue primero mostrado en el museo del Luxemburgo, y posteriormente en el Louvre, antes de ser depositado durante largos años en el museo de Beaune.
En el seno de las colecciones del museo de Orsay, constituye en la actualidad un muy bello ejemplo de esta pintura de Historia tan preciada por el público del siglo XIX.

Lucien MélingueEl preboste de los mercaderes Etienne Marcel y el delfín Carlos© RMN-GP (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

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