El museo en movimiento

Las salas de un gran museo viven al compás de los movimientos de las obras. Nuevas muestras, adquisiciones recientes, devoluciones de préstamos, restauraciones, asociaciones inéditas, depósitos... por pequeños toques, o con motivo de transformaciones más importantes, la presentación de las colecciones evoluciona constantemente. En esta página, consulte regularmente las principales informaciones relativas a los cambios en las galerías del museo de Orsay, las novedades por descubrir...

Nueva sala Kaganovitch

Cuno Amiet (1891-1978)Max Kaganovitch© M.u.D. Thalmann, CH-3360 Herzogenbuchsee / RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Michel Urtado
Un nuevo espacio para la colección Max y Rosy Kaganovitch, de ahora en adelante presentada en la sala 68 en el nivel intermedio del museo.

Antiguo escultor de origen ruso llegado a Francia en 1920, Max Kaganovitch (1891-1978) organizó varias exposiciones en París, en particular en su galería abierta en 1935.

Marchante pero también aficionado de gran visión, se constituye una colección de pinturas modernas la que dona en el Estado francés en marzo de 1973.
Según su voluntad, los cuadros se encuentran reunidos en una sala que lleva su nombre y el de su esposa.

Paul Gauguin
 (1848-1903)
 Paysannes bretones [Campesinas bretonas]
 1894
 Óleo sobre lienzo
 Alt. 66; Alt. 92,5 cm.
 París, museo de Orsay, donación Max y Rosy Kaganovitch, 1973
Paul GauguinCampesinas bretonas© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
La colección, que contiene cuatro dibujos y veintiuna pinturas, posee varias obras maestras impresionistas (Monet, Sisley, Pissarro, Renoir, Cézanne) y postimpresionistas (Seurat, Van Gogh, Bonnard).
Entre ellas figura Campesinas Bretonas de Gauguin, cuadro ejecutado en 1894 en Bretaña, pero en el cual se advierte la influencia del primer viaje del artista a Tahití (1891-1894).
Las obras fauvistas de Vlaminck y de Derain sirven de puente entre la colección del museo de Orsay y las primeras vanguardias del siglo XX.

 

Un cuadro de Cabanel restaurado

Una restauración fundamental ha sido realizada en 2015 en el cuadro de Cabanel La muerte de Francesca da Rimini y de Paolo Malatesta.

El barniz irregular y opacado que cubría el lienzo había sido antiguamente aligerado de manera selectiva privilegiando la escena central. La restauración consistió en reducir las capas de barniz, equilibrar las zonas de tonalidades diferentes, y subsanar las eventuales deficiencias del cuadro.
Estas intervenciones permitieron una nueva y mejor lectura de esta historia real que inspiró a Dante la idea de un círculo del infierno de la Divina Comedia. La regularización del barniz restituye no sólo el espacio pictórico mediante la justa sucesión de planos, sino que también da nueva vida a los suntuosos colores de la composición.

El cuadro restaurado puede verse actualmente en la planta baja del museo de Orsay.

Leer el comentario de la obra.

La pintura en el Salón

Henri GervexSesión del jurado© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / DR
Galerie Seine
Creado en 1699, en la segunda mitad del siglo XIX, el Salón es la exposición, a la vez institucional y popular, que permite darse a conocer a los artistas. Una sesión del jurado de pintura de Gervex muestra la importancia del acontecimiento y de la reacción de los miembros del jurado al otorgar premios o de los críticos, al escribir en los periódicos. Las colecciones del museo de Orsay reflejan el gusto oficial, gracias a los numerosos cuadros adquiridos por el Estado, tras el Salón, para el museo del Luxemburgo, dedicado al arte contemporáneo de la época.

Considerado, durante mucho tiempo, como un lugar de promoción del academicismo, el Salón permite en realidad la confrontación de experimentaciones artísticas diversas. Algunos artistas reintroducen temas procedentes de la Antigüedad o de la Biblia, renovando las fórmulas tradicionales mediante el estilo y la composición, como Elie Delaunay, mientras que otros privilegian la literatura o hechos destacados de la historia nacional, igual que Jean-Paul Laurens. Estos cuadros retransmiten de este modo las innovaciones de las vanguardias y anuncian, por su puesta en escena, el cine del próximo siglo.

Salas Luxemburgo

Musée d'Orsay - Salle 1© Musée d'Orsay / Sophie Boegly
Las primeras salas del recorrido de la visita, qué acaban de estar renovadas, se llaman de aquí en adelante “Luxemburgo”, en recuerdo a un museo que desempeñó un papel central en la vida artística francesa del siglo XIX: el “Museo de los artistas vivos”, instalado en el palacio y en el invernadero de los naranjos u Orangerie del Luxemburgo, en París.

A partir de 1818, y hasta la creación del museo de arte moderno en el palacio de Tokio en 1937, esta institución tenía por vocación alojar parte de las pinturas, esculturas y, posteriormente, dibujos, comprados o encargados por el Estado a artistas en vida o muertos desde hacía menos de diez años, así como a generosas donaciones de particulares.
Se trata del mayor museo de arte contemporáneo del mundo: la opinión pública le reconocía un papel de asesor, y el honor de tener en él sus obras expuestas era el sueño de numerosos artistas, primero exclusivamente franceses, antes de que el museo se abriese paulatinamente a los artistas extranjeros, a partir de la década de 1860. En efecto, el ingreso en el Luxemburgo les daba la esperanza de ver sus obras entrar un día, tras su muerte, en el prestigioso museo del Louvre, el panteón de los artistas.

Musée d'Orsay - Salle 4© Musée d'Orsay / Sophie Boegly
Aunque algunos reformadores de la pintura, como Delacroix, Rodin, Ingres o también Gustave Moreau tuvieron esta suerte bastante pronto en su carrera, la administración no se atrevió en seguir todas las vanguardias de su época: Courbet, Millet, Manet, Lautrec o Van Gogh nunca ingresaron en vida en el Luxemburgo.
A partir de la década 1870, las críticas fueron más intensas, acusando al museo de ignorar los talentos originales y de limitarse a un arte oficial académico. Gauguin, también descartado, despreciaba el Luxemburgo como una “amplia cárcel, un lupanar obligatorio”.

No obstante, no se debe olvidar la actuación de directores ilustrados como Philippe de Chennevières o Léonce Bénédite, así como la iniciativa de grandes donantes como Gustave Caillebotte, Isaac de Camondo, Étienne Moreau-Nélaton y Alfred Chauchard que supieron llenar los vacíos, haciendo entrar, en las colecciones del Estado, los pintores de Barbizon, Manet y los impresionistas. La colección actual del museo de Orsay es la herencia de dicha historia.

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Thamar de Alexandre Cabanel presentado en el museo Orsay t


Pintor académico colmado de honores desde el Segundo Imperio, Alexandre Cabanel renueva su pintura en la década de 1870, adoptando el tono del romanticismo orientalista, a imagen y semejanza de Henri Regnault.
La escena procede de un episodio del Antiguo Testamento en el que los hijos del rey David se pelean: violada por su propio hermano Amnón, Tamar se refugia acerca de su otro hermano Absalón que jura vengarse. El teatral gesto de Absalón de salvaje mirada, que contrasta con la postura lasciva de Tamar, evoca el universo de Byron; el brillo irisado de los tejidos y las abundantes joyas están inspirados por los cuadros de Delacroix, incluido las Mujeres de Argel (1834, Louvre) a las que se hace referencia mediante la sirvienta negra, en la penumbra de la derecha.

Comprado por el Estado en el Salón de 1875, para el Museo de los artistas vivos del palacio del Luxemburgo, el cuadro se encontraba en depósito en el Museo de Bellas Artes Jules-Chéret de Niza, desde 1927. Restaurado en el 2012, está presentado en el museo Orsay desde este verano.

Alexandre CabanelThamar© Musée d'Orsay / Sophie Boegly

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Vidrios pintados por Gauguin


Paul GauguinTahitiana en un paisaje© RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Daniel Arnaudet
Desde su inauguración en 1986, el museo de Orsay jamás había podido mostrar dos obras de Gauguin que formaban parte de sus colecciones. Se trata de vidrios pintados que no se podían mostrar, debido a su estado de conservación, así como a la falta de espacios adecuados para presentarlos. Hoy, tras una larga restauración y la creación de vitrinas específicas, los visitantes pueden por fin admirarlas en las salas.

Motivos florales y vegetales y Tahitiana en un paisaje, están fechados de 1893, cuando Gauguin se instala en París tras su primera estancia polinesia. Prosigue entonces sus investigaciones decorativas, iniciadas a finales de los años 1880 cuando decoró las ventanas del albergue de Marie Henry en el Pouldu, y que continuó en Tahití en 1892, al pintar el vidrio de una casa.
Paul GauguinMotivos florales y vegetales © RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Daniel Arnaudet

En París, queriendo sin duda rodearse de una decoración exótica, elige esta vez como soporte las puertas acristaladas de su taller de la rue Vercingétorix y compone estos dos paisajes. Se quedarán allí, cuando el artista se marche para su último viaje en 1895, y solo se desmontarán en 1905. Al final será la viuda del pintor americano Harold English, su último propietario, quien las donará a los museos franceses, en 1958.

Esta presentación constituye pues un verdadero acontecimiento, ya que estas obras, salidas de las reservas, son el testimonio de una de las preocupaciones centrales de Gauguin; el que declara en una carta a su amigo Daniel de Monfreid: "La vidriera simple atrae la mirada por sus divisiones de colores y de formas, por ello también es lo mejor que hay".

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Una vitrina dedicada al “estilo Liberty”


Carlo BugattiPsiqué o espejo de vestidor© Musée d'Orsay / Sophie Boegly
La gran vitrina que abre la sala 65, en el nivel intermedio del museo de Orsay, está de ahora en adelante dedicada al Art Nouveau italiano, conocido bajo el nombre de “estilo Liberty”. Reúne un conjunto único, recientemente ampliado por adquisiciones de primer orden.

A comienzos del siglo XX, las artes decorativas son, en Italia, las herederas de una larga tradición artesanal y artística, y se convierten en las protagonistas del afán de progreso de una nación que acaba de encontrar su unidad. El Art Nouveau, conocido en su versión italiana como “estilo Liberty” o “arte floreal”, se afirma en la Exposición Internacional de las Artes Decorativas de Turín, en 1902: los grandes creadores de muebles, en particular Eugenio Quarti, Ernesto Basile, Carlo Zen y Carlo Bugatti, exponen aquí sus obras.
Su gusto por las líneas sinuosas, inspiradas por las formas de la naturaleza, con acentos a veces exóticos, se aproxima de las tendencias que se extienden por toda Europa, a la vez que mantiene una particular originalidad. Lo demuestra con elocuencia la silla diseñada por Carlo Bugatti para una de las estancias completamente decoradas que presenta en Turín. Esta “sala de juegos y de conversaciones” reproducía, a escala humana, una concha de caracol, cuyo nombre era “camera a chiocciola” (habitación “caracol”). Otros creadores italianos buscaron nuevas y originales formas de expresión. El escritorio de Federico Tesio, que diseña para su villa a orillas del Lago Mayor en Dormelletto (Novara), donde instala su cría de caballos pura sangre, sigue siendo un episodio único y, a la vez, una obra estrella del “Liberty” italiano.

Vittorio ZecchinLas Mil y una noches, detalle© DR © Musée d'Orsay / Sophie Boegly
Asimismo, el gran panel del artista veneciano Vittorio Zecchin Las mil y una noches, es uno de los ejemplos más importantes de la pintura decorativa italiana, de comienzos del siglo XX. Formaba parte de un ciclo de once paneles, realizado en 1914, para el comedor del Hotel Terminus de Venecia.
El fastuoso séquito de princesas y de guerreros que rinden homenaje a la esposa de Aladino, brinda la oportunidad de desplegar un suntuoso cromatismo, cuyo valor decorativo queda subrayado por el uso de dorados en forma de lunares. La influencia de Klimt es aquí particularmente evidente, pero se presenta, no obstante, mediante un lenguaje cuyos orígenes proceden de la tradición veneciana, las obras de Vivarini, los mosaicos y vidrieras de la ciudad lagunar.

Vitrina “estilo Liberty”© Musée d'Orsay / Sophie Boegly

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Y por el momento...

Nuevas adquisiciones: Von Stuck, Ranson

En la planta baja, se acaba de renovar la muestra de la nueva galería simbolista, con en particular la presencia de dos importantes adquisiciones recientes: La Expulsión del Paraíso del pintor alemán Franz von Stuck (1863-1923) y [La Bruja con el gato negro de Paul Ranson (1861-1909).
En el primer cuadro, Stuck se ampara de un famoso episodio bíblico, Adán y Eva expulsados del jardín del Edén, que representa en una composición despejada, poniendo de relieve las emociones humanas. Característica del simbolismo fin de siglo por su sofisticación y su dimensión moral, La Expulsión del Paraíso también constituye un relevante jalón histórico hacia el arte contemporáneo, ya que Vassily Kandinsky, alumno de Stuck a comienzos del siglo XX, se inspirará de esta obra en su Estudio para improvisación 8 (1909), una de las etapas que le conducirán a la abstracción.

De 1891 hasta el final de su vida, Paul Ranson realiza una serie de obras esotéricas, en las que la figura de la bruja regresa regularmente. Rodeada por símbolos cabalísticos y sombras chinas, esta Bruja con gato negro, sigue siendo un misterio. No sabemos si las formas que la rodean representan sus poderes maléficos, o si la invaden las pesadillas. La composición corresponde perfectamente a los principios estéticos Nabis - arabescos, contornos, zonas lisas del mismo color, sintetismo - y recuerda el gusto del grupo por las formas decorativas.

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Una pintura de Historia: El preboste de los mercaderes Etienne Marcel y el delfín Carlos

En la planta baja del museo de Orsay, el fondo de la galería Sena está dedicado a las pinturas de Salón, obras que tuvieron éxito con motivo de una de estas grandes exposiciones anuales, organizadas por la Academia de Bellas Artes. Para su envío al Salón de 1879, Lucien Mélingue eligió un episodio de los conflictos políticos que trastornaron Francia, durante la Guerra de Cien años (1337-1453).
El 22 de febrero de 1358, Etienne Marcel, el preboste de los mercaderes de París, invade el palacio de la Cité, encabezando una muchedumbre de 3.000 personas, con el fin de defender los intereses de la burguesía comerciante contra la política del delfín Carlos (1338-1380) - futuro Carlos V -, en cargo de la regencia del reino desde que su padre, Juan II El Bueno, fuera prisionero de los ingleses en 1356. Bajo la mirada aterrorizada del joven, el mariscal de Champagne y el mariscal de Normandía son asesinados por los amotinados. Mélingue representa el instante en que Etienne Marcel salva la vida del heredero al trono, intercambiando simbólicamente sus dos sombreros. De esta forma el delfín lleva los colores de la ciudad de París - rojo y azul -, mientras que el preboste, al ostentar la flor de lis, se afirma como el garante del poder real.

Adquirido por el Estado, el cuadro fue primero mostrado en el museo del Luxemburgo, y posteriormente en el Louvre, antes de ser depositado durante largos años en el museo de Beaune.
En el seno de las colecciones del museo de Orsay, constituye en la actualidad un muy bello ejemplo de esta pintura de Historia tan preciada por el público del siglo XIX.

Lucien MélingueEl preboste de los mercaderes Etienne Marcel y el delfín Carlos© RMN-GP (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

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