Puesta de las obras dentro de una caja con vidrio

Desde el 2009, el museo de Orsay ha decidido llevar a cabo una campaña de puesta bajo vidrio o “dentro de una caja” de algunos cuadros conservados en sus colecciones. He aquí en qué consisten estos acondicionamientos, de los que se benefician más de 1.000 obras, hasta la fecha.

Qué es una puesta en caja

Colocación del dorso en policarbonato© Musée d'Orsay / Sophie Boegly
Se trata de una operación de conservación preventiva. Se colocan el lienzo y su soporte dentro de una caja que va a absorber y disminuir las variaciones de temperaturas y de higrometría que podrían deteriorar las obras. Ésta incluye un dorso en policarbonato y una parte frontal en vidrio laminado de calidad óptica, antirreflejos y anti rayos UVA.
Como estos equipamientos no son totalmente herméticos, las variaciones no se eliminan en totalidad a largo plazo y los materiales de las obras conservan sus propiedades naturales de adaptación, en particular la madera cuyas cualidades en este ámbito son valiosas para la conservación. La instalación de la caja solo requiere una adaptación del laminado del marco, de este modo su implementación es totalmente reversible. El vidrio de protección frontal, está situado a solo unos milímetros de la capa pictórica.

En algunos casos más excepcionales, la obra puede ser protegida por una caja de mayor tamaño, dentro de la que se cuelga el cuadro con su eventual marco. Este dispositivo, llamado “caja americana” se utiliza en el museo de Orsay para las Ninfeas azules de Monet o los paneles decorativos pintados por Redon para el castillo del barón Robert de Domecy.

Por qué colocar las obras dentro de cajas

El primer interés consiste pues en absorber y disminuir las variaciones brutales de temperatura y de higrometría que pueden ocurrir cuando la obra cambia de entorno (paso de las reservas a los espacios de exposición, préstamo o depósito en otro museo), pero también en nuestras salas, cuando hay una muy importante afluencia.
Los demás peligros que se han de tener en cuenta son los riesgos de incendio o de inundación, pero también los riesgos relacionados con el hecho de que se acumule el polvo. En museos como los de Orsay y de la Orangerie, que reciben un número muy importante de público, en superficies relativamente reducidas, también conviene prevenir el deterioro de las obras que puede ser provocado por la inatención de los visitantes, los empujones involuntarios, o incluso el intento de tocar los lienzos o el vandalismo. La puesta en caja constituye, en todos estos casos, una protección eficaz.

En el marco de un transporte, las cajas mejoran la buena conservación de las obras, igual que las cajas de transporte que responden ahora a normas incomparablemente mejores que por el pasado, en términos de absorción de variaciones climáticas y de vibraciones.

Las obras afectadas

Limpieza del vidrio de protección© Musée d'Orsay / Sophie Boegly
El proyecto no prevé colocar todos los cuadros dentro de una caja: se realiza un arbitraje, en cada caso, entre las ventajas y los inconvenientes, según la fragilidad de la obra, su exposición al público y sus dimensiones. El peso es además el motivo por el que los mayores formatos no se ven afectados por las puestas en caja, ya que éste representa un riesgo mayor que la protección ofrecida por el vidrio.
Los desplazamientos realizados con motivo de préstamos pueden brindar la oportunidad de realizar una puesta en caja, en función de la fragilidad y de las condiciones de exposición. En este caso, se puede solicitar a la institución que se beneficia del préstamo que se haga cargo de los gastos.
A los museos de las regiones, muy numerosos en recibir préstamos por parte de nuestro establecimiento, solo se les pide en escasas ocasiones que participen económicamente en esta política de conservación preventiva, excepto para grandes operaciones como el festival Normandía impresionista o Marsella-Provenza, ya que el museo de Orsay quiere asumir por completo la dimensión territorial de su misión de museo nacional, sin que recaiga un peso demasiado importante en sus socios.

¿Qué impacto tiene para el público?

La protección frontal con vidrios antirreflejos de última generación, casi invisibles y perfectamente incoloros, no impide en absoluto observar la obra. La pincelada del artista, tan importante en la pintura impresionista, o también la delicadeza de los colores utilizados, siguen perceptibles con toda su sutileza.

Un compromiso para el futuro

Las operaciones de puesta en caja están respaldadas por décadas de prácticas, en materia de protección de las obras y forman parte del marco de una política de conservación preventiva, relacionada con la especificidad de un museo que recibe a 3,5 millones de visitantes al año. No se trata de substituir a los agentes de vigilancia de los museos, ni que las obras viajen más, como lo muestra la puesta en caja de los Van Gogh, procedentes de la colección Gachet que nunca se prestan, conforme a una cláusula de la donación. Estas medidas parecen ser en la actualidad la respuesta más adaptada a una de las misiones esenciales de nuestros museos: conservar y transmitir a las futuras generaciones, nuestro patrimonio cultural, en las mejores condiciones posibles.
Además, las recientes grandes exposiciones organizadas en París, con préstamos internacionales, permiten constatar que nuestro establecimiento está lejos de ser el único, en practicar una política de protección así.

En el futuro se continuará pues este esfuerzo y se beneficiará de las últimas evoluciones, ya que nuestros equipos velan por la mejora continua de los procesos técnicos cuya sofisticación permite garantizar la eficiencia de los dispositivos, sin alterar el placer de los visitantes.

 

Aumentar la fuente Disminuir la fuente Enviar a un amigo Imprimir
Facebook
Google+DailymotionYouTubeTwitter