Sala Equivoques

Esta sala Equivoques es un espacio de experimentación que mezcla todas las técnicas y estilos, representados mediante obras muy diversas de la colección del museo de Orsay, en torno a un tema. Actualmente: Religión, devociones y modernidad.
Planta baja, sala 9

Religión, devoción y modernidad

"Religión (La): Forma parte de las bases de la sociedad. Es necesaria para el pueblo, pero sin excederse".
(Gustave Flaubert, Diccionario de ideas recibidas)


Eugène BurnandLos discípulos Pedro y Juan corriendo al Sepulcro la mañana de la Resurrección© Musée d'Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Del Concordato (1801) a la Ley de Separación de la Iglesia y del Estado (1905), el debate público, las prácticas individuales, pero también las artes, se ven afectados por el replanteamiento de las tradiciones religiosas, cuestionadas por los progresos de la ciencia (C. Darwin), el positivismo (A. Comte), el socialismo (K. Marx), la urbanización y el éxodo rural. Mientras que el Segundo Imperio de Napoleón III se concilia el partido católico y el apoyo del Papa, la IIIa República laica lleva a cabo una política de secularización (leyes sobre la educación, el trabajo dominical, el divorcio etc.) y observa la potenciación de un profundo sentimiento anticlerical.

De forma paradójica, Francia vive en el mismo momento un nuevo impulso religioso, demostrado por el desarrollo sin parangón del culto marial, la multiplicación de las apariciones y el éxito de las nuevas peregrinaciones (La Salette, Lourdes), la afirmación de nuevos dogmas (Inmaculada Concepción de la Virgen en 1854, la Infalibilidad pontificia en 1870), y el esplendor de los ornamentos y fiestas litúrgicas.

Jean BéraudLa Magdalena en casa del fariseo© RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
En arte, conviven varias tendencias estéticas, pero se distinguen dos tipos de obras de carácter religioso: por un lado, las ilustraciones tradicionales de la historia bíblica, pinturas de historia destinadas principalmente al Salón y a las iglesias y, por otro lado, las representaciones de las propias prácticas religiosas, imágenes pintorescas o temas de estudios sociales y psicológicos. A menudo edificantes, estas obras muestran una sociedad rural piadosa, a veces supersticiosa. Bretaña aparece como la región religiosa por excelencia, conservatorio de las tradiciones cristianas y de una fe virgen de los asaltos de la modernidad.

A finales de siglo, los artistas, para renovar mejor el género, mezclan en sus obras mito y realidad, y eligen iconografías más raras. Cristo se invita a la mesa de campesinos (F. Von Uhde) o a una cena en la ciudad (J. Béraud), y la Virgen y el niño Jesús adoptan los rasgos de la familia del pintor Maurice Denis. Este último, miembro del grupo Nabi, encarna en el momento del cambio de siglo la figura del artista cristiano moderno, e infunde en si solo una nueva energía a la pintura religiosa.

 

La muestra confronta, mediante cerca de quince obras de todas las técnicas, las visiones de lo divino y de la religión cristiana de artistas tan diferentes como Gustave Doré, Léon Bonnat, Jean-Jacques Henner, Maurice Denis o Paul Cézanne. Mientras que el filósofo Nietzsche anuncia, a finales de siglo, “la muerte de Dios”, este panorama en miniatura erige al contrario el retrato de una época apasionada por la cuestión religiosa, a la vez ferviente e invadida por las dudas.

 

Salle Equivoques. Accrochage "Religion, dévotion et modernité"© Musée d'Orsay / Sophie Boegly
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