Ocio, fiestas y espectáculos

En el siglo XIX, el ritual social de la fiesta se renueva y se desarrollan las distracciones esencialmente urbanas: esta visita evoca la Ópera, el ballet y los conciertos, pero también el baile popular, la feria y el circo. Además, el desarrollo del ferrocarril permite a las clases privilegiadas disfrutar de buenos momentos al aire libre (regatas, baños en el mar...)

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