Ilustrador de genio, ambicionó efectivamente transcribir en imágenes la literatura universal, de la Biblia a Dante, pasando por Ariosto o Cervantes. Cuentos de hadas, fábulas, poesías, novelas, nada se escapaba de su bulimia de imágenes y, justo antes de desaparecer, pensaba ilustrar tanto Hoffmann como Shakespeare.
Será a este aspecto de su obra que harán referencia los conciertos. El aficionado a los cuentos de hadas, de literatura antigua y moderna, encontrará lo que busca. De la misma forma que los músicos del siglo XIX buscaron en la literatura, la inspiración de un nuevo discurso musical.
También existe un género que, producido a partir de una pequeña forma fragmentada y fragmentaria, genera una gran obra: el ciclo de las melodías, a imagen y semejanza de estos grabados que, página tras página, recrean el universo de un escritor o de un poeta. Schubert, Schumann, Brahms y Mahler ilustrarán un género cuyo desarrollo fomentará el romanticismo. La elección realizada por los músicos de la poesía de paisaje retumba con el lugar dedicado a la naturaleza, en las páginas grabadas de Doré, para recordar que fue primero mediante el paisaje que la música se integró a la pintura y a la literatura románticas.







