Offenbach y su amigo Doré pusieron en escena cada uno por su lado todo un bestiario incluida La Gata convertida en mujer, entre La Fontaine y la fantasía de los cuentos para pequeños y mayores, en el género de la opereta que ofrece un ejemplo de obvia alegría y de sutil musicalidad.
Cuatro cantantes, incluida la felina Magali Léger, dieciséis músicos del conjunto Pelléas dirigidos por Benjamin Lévy, para una delicada fantasía en la gran tradición de humanización de los animales, que hace de Gustave Doré, el precursor de las “bestias” de Walt Disney.







