Sueños artificiales

ARCHIVO
2010
Figuras del durmiente en la colección fotográfica del museo

David Octavius Hill
 (1802-1870)
 Robert Adamson
 (1821-1848)
 Sophia Finlay and Harriet Farnie, with "Brownie" dit aussi The Sleepers [Sophia Finlay y Harriet Farnie, con "Brownie" también llamado The Sleepers]
 1845
 Revelado en papel salado a partir de un negativo papel 
 Alt. 19,5; Anch. 15,2 cm.
 París, museo de Orsay
David Octavius Hill, Robert AdamsonSophia Finlay y and Harriet Farnie, con "Brownie"© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Del simulacro al instante de intimidad robado

Objeto de fascinación de los artistas desde la Antigüedad, el sueño forma parte de los primeros temas de ficción fotográfica. Aunque desde finales del siglo XVIII, la recurrencia de las representaciones pintadas o grabadas refleja el creciente interés de los científicos y de los escritores por el inconsciente y el fenómeno de los sueños, la pose del durmiente también es para los fotógrafos una manera de componer, con un condicionante propio al medio: frente a la longitud de los tiempos de pose (progresivamente reducidos de varios minutos a algunos segundos), constituye, a veces una estratagema para mantener el modelo inmóvil, y evitar así el desenfocado debido a los movimientos del cuerpo o de los párpados. Pero como las operaciones de toma de vista, siempre bochornosas a pesar de las evoluciones técnicas, siguen siendo difíciles de realizar sin que el modelo no sea consciente de ello, el sueño fotografiado −excepto aquel de los neonatos o de los animales− es generalmente simulado.

La aparición de la fotografía instantánea en los años 1880 marca el final de la era de la sospecha. El durmiente auténtico, capturado con una espontaneidad y una libertad de tono inéditas, genera la ternura o la benevolencia del fotógrafo que, en mismo tiempo, le descarga de la simbólica moralizadora tradicional. Ni prueba, ni testimonio de inocencia, el sueño se da a ver por lo que es: privilegio de la ociosidad burguesa, reposo de la labor, mal menor del marginal… Los nuevos aficionados confirman de este modo la aptitud de la fotografía para poner a la luz las implicaciones culturales y sociales de esta necesidad natural y universal.
Lady Clementina HawardenStudy from nature (Isabella Grace and Florence Maude)© Musée d'Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Narcolepsias fotográficas

Reflejo del afán de la buena sociedad por el cuadro vivo, la fotografía puesta en escena se beneficia con frecuencia de la dimensión poética o cómica de la figura del durmiente. La ola de sueño alcanza incluso hasta los modelos de los retratistas de moda que, aprovechando la aparición del formato tarjeta de visita (relativamente asequible para un burgués), adoptan la pose adormilada como una de las convenciones de la fantasía de taller.

Porque permite demostrar que el medio, lejos de limitarse a ser una herramienta de grabación, puede constituir un vector de imaginario, el sueño también es un tema privilegiado por los fotógrafos que nutren ambiciones artísticas. Inspiradas tanto por la pintura como por el teatro, sus composiciones se alzan más allá del fenómeno fisiológico para evocar el mundo interior del modelo. Funcionan como alusiones a la experiencia íntima que es el sueño, atravesar el espejo según Carroll, puerta abierta sobre el inconsciente según Freud. La fotografía de desnudo, que forma parte de una larga tradición pictórica, no se perderá tampoco explotar el potencial erótico del motivo de la bella durmiente, inconsciente de las miradas del espectador-mirón.

Marcada por la supresión del contexto narrativo, la evolución de las representaciones tiende, tras algunas escapadas en lo irracional donde coexisten escena soñada y durmiente, hacia la evicción de este último en beneficio de la única imagen mental. Así mismo la persistencia de su figura, pasada por el filtro del onirismo pictorialista, confina a la puesta en abismo. Y la heredera de las Venus dormidas se asume como el sueño encarnado del autor y/o del espectador.

Comisario

Thomas Galifot, conservador en el museo de Orsay

21 diciembre 2010 - 6 abril 2011
Musée d'Orsay
Salle 17
Salle 21

Accès avec le billet musée



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