Degas y el desnudo

ARCHIVO
2012

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Edgar DegasMujer desnuda secándose la nuca© Photo Florian Kleinefenn
Las figuras desnudas se encuentran en el centro de la obra de Edgar Degas (1834-1917), de sus inicios en la primera mitad de la década de 1850, hasta los últimos años de su actividad artística, poco antes de la Primera Guerra Mundial. Incluso más que las bailarinas, los caballos de carreras, las escenas urbanas o los retratos, que le hicieron famoso, el desnudo es el género mediante el que Degas innova y hace evolucionar su estilo, durante cerca de cincuenta años.

Degas destaca por un temperamento innovador que se ejerce en un gran número de ámbitos. Las obras de la exposición han sido elegidas porque muestran esta variedad de técnicas de las que se apropió Degas, en su búsqueda de nuevas soluciones expresivas.
Además del dibujo y de la pintura, al artista le gusta particularmente el pastel, que aprecia por su rapidez de ejecución y sus posibilidades de retoques, gracias a la ausencia de secado. Degas también es famoso por haber redescubierto el principio del “monotipo”, estampa sin grabado, que realza a veces con pastel. Se ensaya también al grabado, a la litografía y sobre todo a la escultura, a la que se dedica cada vez más, conforme va disminuyendo su visión, al final de la década de 1880.

Edgar DegasMujer en el baño© 2011 AGO
Así mismo, esta primera exposición monográfica, dedicada al desnudo, permite abarcar la totalidad de la carrera del artista, mediante todas las técnicas que ha utilizado, desde su formación académica hasta las figuras esquematizadas más radicales, pasando por los años naturalistas. Degas ya no ofrece un desnudo idealizado, sino una representación del cuerpo sin ropa, inédita hasta entonces.
"Degas y el desnudo" también permite reubicar el trabajo de Degas en su contexto de creación, gracias a una selección de obras realizadas en vida, por artistas que tuvieron influencia en él (Ingres, Delacroix), que trabajaron de forma concomitante a él (Caillebotte, Renoir) o que él mismo ha influenciado (Matisse, Picasso).
La ambición de este recorrido consiste en permitir entender porqué Degas ocupa un lugar tan importante en la historia del arte del siglo XIX, subrayando su capacidad para vincular la cultura clásica de su época con las vanguardias del siglo XX, gracias a obras escasas veces reunidas, debido a su fragilidad y a su diversidad.

El cuerpo clásico: los primeros desnudos

Edgar DegasJoven espartana© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot
Como todos los jóvenes de su generación que desean dedicarse a la carrera artística, Degas recibe una formación basada en el dibujo de figuras desnudas. Considerado como el ejercicio a la vez más difícil y más instructivo, la “academia” - estudio del cuerpo desnudo – se enseña en los talleres de Barrias (1822-1907) y de Lamothe (1822-1869), herederos de Ingres, lugar de los inicios de Degas.
Como todos los jóvenes de su generación que desean dedicarse a la carrera artística, Degas recibe una formación basada en el dibujo de figuras desnudas. Considerado como el ejercicio a la vez más difícil y más instructivo, la “academia” - estudio del cuerpo desnudo – se enseña en los talleres de Barrias (1822-1907) y de Lamothe (1822-1869), herederos de Ingres, lugar de los inicios de Degas.

Edgar DegasJóvenes espartanas provocando a los muchachos© The National Gallery, London
En el museo del Louvre y en el gabinete de las estampas de la Biblioteca Nacional, primero, y posteriormente, durante un largo periplo italiano, entre 1856 y 1859, en el que visita los museos y los monumentos más destacados del Renacimiento, Degas se forja una ciencia de la pintura de sus ilustres antepasados. Ésta acompañará todos sus cambios, incluidos los más vanguardistas.

Sin embargo, mediante el pasado, Degas busca menos un modelo a seguir con fidelidad, como una sucesión de opciones, que le permitirán crearse un camino personal. Esta síntesis es lo que explica la originalidad de las composiciones de Degas, aunque sus primeros cuadros se enmarquen en el gran género histórico, tan preciado por los academicistas de la época.
Así mismo, Jóvenes espartanas provocando a los muchachos, evoca la Antigüedad pero ofrece sobre todo al artista la oportunidad de exponer sus investigaciones sobre el cuerpo, en base a los múltiples estudios realizados previamente. El rigor de su dibujo es indudablemente acorde con la enseñanza que ha recibido, pero la atención en los gestos parece totalmente original.

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