Carl Jacobsen (1842-1914) era el hijo del fundador de las cervecerías Carlsberg. Su fortuna le permitió reunir ricas colecciones, esencialmente de arte antiguo, pero también de arte francés y danés de su época. Del arte francés, a Jacobsen le interesaba la pintura académica y sobre todo la escultura. Para adquirir las mejores esculturas francesas contemporáneas, asistía al Salón parisiense anual y lo primero que hacía era seleccionar las principales piezas. Muy pronto adquirió una vasta colección que instaló con las colecciones de arte antiguo en un museo en pleno centro de Copenhague, bautizado Ny Carlsberg Glyptotek (del griego "glyptotek" que significaba originalmente "colección de piedras grabadas").
Afortunadamente, uno de sus hijos, Helge, prosiguió la actividad de Carl Jacobsen tras su muerte, incrementando considerablemente las colecciones de pintura. Sin embargo, sus gustos diferían de los de su padre. A él se le debe la entrada de los cuadros impresionistas, a partir de 1915, gracias a su determinación y a su política prestigiosa de compras y de intercambios.
Hoy día, la fundación continúa financiando en gran medida el arte en Dinamarca y el museo funciona según un sistema de "Board of trustees" a la manera anglosajona. Esta manifestación, así como la correspondencia de Jacobsen (escrita en francés) conservada en la Glyptotek, permitieron dar a conocer su colección y estudiar la influencia directa que el mecenazgo pudo ejercer sobre al arte.






