Allegro Bárbaro. Béla Bartók y la modernidad húngara 1905-1920

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Nacimiento de una modernidad húngara

AnónimoBéla Bartók en su casa © Budapest, Archives Bartók

El título de la exposición Allegro bárbaro pretende ser un homenaje a la pieza para piano, compuesta por el joven Béla Bartók en 1911. La ambición es de hacer revivir, cien años más tarde, la riqueza del diálogo entre las artes que caracteriza Hungría, en los albores del siglo XX.
Tanto en música como en pintura, vibra entonces el mismo espíritu de renovación. Hungría se abre resueltamente a la modernidad europea, a la vez que afirma su arraigo a una cultura y un lenguaje portadores de su singularidad, en el seno del Imperio Austrohúngaro.

Cuando se crea la primera sinfonía de Béla Bartók, Kossuth, en Budapest, en 1904, jóvenes pintores aparecen en el escenario húngaro. "Allegro bárbaro", estos artistas lo son tanto como el compositor.

Vilmos Perlrott-CsabaEscuela de pintores© Photo Tibor Mester/DR

Convencidos durante un tiempo por el fauvismo (Béla Czóbel, Géza Bornemisza, Sándor Ziffer...), no hubieran recusado este calificativo, como tampoco aquellos que formaron posteriormente el grupo Nyolcak [los Ocho] (Ödön Márffy, Róbert Berény, Károly Kernstok en particular), os activistas conducidos por Lajos Kassák (Sándor Bortnyik, Béla Uitz, László Moholy-Nagy...), o los músicos, poetas y críticos de la vanguardia húngara de los años que precedieron la Primera Guerra Mundial.

La exposición propone al visitante, al compás de la música de Bartók, un recorrido histórico y sensible entre obras en consonancia con las vehementes y percusivas partituras del compositor.

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