Una pasión francesa. La colección Marlene y Spencer Hays

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Una pasión francesa

Interior de Marlene y Spencer Hays en Nashville© Photo John Schweikert
Marlene y Spencer Hays empezaron a comprar obras de arte a comienzos de los años 1970. Como muchos de sus conciudadanos, se interesan primero por la pintura americana de finales del siglo XIX y de comienzos del siglo XX, logrando sus trofeos en el fuego de las subastas de Nueva York y de Londres.
Posteriormente, ampliaron el campo de sus investigaciones, descubriendo los Nabis, a comienzos de la década de 1980. Se quedaron enseguida encantados por las composiciones misteriosas firmadas Bonnard, Maurice Denis, Ranson, Vuillard, logrando una colección de primera importancia.

Para alojar estos tesoros, los Hays han edificado una gran mansión, en Nashville, en base al modelo de un palacete de la calle de Grenelle en París, el "hôtel de Noirmoutier", amueblado con antigüedades del siglo XVIII. En su apartamento neoyorkino, decorado por Renzo Mongiardino (1916-1998), las obras se armonizan con el valioso mobiliario, como un conjunto de sillas, diseñado por Paul Follot en los años 1920 y presentado en la exposición.
Pinturas, esculturas, dibujos, libros raros han invadido todas las estancias de sus residencias. Los Hays han aceptado vaciar sus muros, con el fin de permitir, a los visitantes del museo de Orsay, descubrir obras maestras del arte francés, que regresan por unos cuantos meses al país en el que fueron creadas.

Vivir en París

Fernand PelezMuecas y Miseria: los saltimbanquis© Droits réservés
La colección incluye un conjunto importante de cuadros y de dibujos que representan el París del siglo XIX y de la Belle-Epoque. A los Hays les gusta reencontrar el recuerdo de sus paseos por las calles adoquinadas parisinas o en el Jardín de las Tullerías, en obras del siglo pasado colgadas en sus muros.
El París fin de siglo, con sus calles animadas, sus cafés y sus teatros, tan justamente descritos por Anquetin, Forain, Béraud, Goeneutte, Steinlen, les conmovieron.

Los personajes de estas composiciones ofrecen una tipología del bulevar parisino, con sus burgueses, sus chicas apasionadas por la moda, sus paseantes, sus tipos intérlopes y sus viejos oficios. Las farolas del mítico café-concierto de los Campos Elíseos, El Jardín de París pintado por Bonnard en 1896, ilustran con sutileza una muchedumbre en busca de placeres nocturnos.
Un lienzo de Fernand Pelez, Muecas y Miseria, los saltimbanquis, primer pensamiento por un cuadro monumental, conservado en el Petit Palais, museo de Bellas Artes de la Ciudad de París, es uno de los florones de la colección. Éxito del Salón de 1888, este desfile de circo melancólico ilustra la equívoca gracia de la miseria urbana, detrás de la magia del espectáculo.

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