El ángel de lo extraño. El romanticismo negro de Goya a Max Ernst

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William BlakeEl Gran Dragón rojo y la mujer vestida de sol© Droits réservés
Utilizando el título de un cuento fantástico de Poe, esta exposition propone una primera síntesis de las expresiones del romanticismo negro en las artes visuales europeas, del siglo XVIII al siglo XX. Aunque en la actualidad, la industria del entretenimiento siga inspirándose de este universo, con séquito de espectros, vampiros, castillos y brujos, convertidos en tópicos de la “dark fantasy”, cabe sin embargo recordar que se desprenden de una herencia más compleja cuyos orígenes se remontan, paradógicamente, al siglo de las Luces: un imaginario sensual, inquietante y cruel, del que la exposición quiere desplegar la atrevida libertad.

Le romantisme noir n'est pas un style : il se comprend davantage comme un El romanticismo negro no es un estilo: se entiende más como una corriente del arte occidental que se nutre de las inquietudes de los tiempos de crisis, respondiendo a éstas mediante la fuerza del imaginario. Nacido en tiempos de la tormenta revolucionaria, a finales del siglo XVIII, el romanticismo negro fue reactivado por algunos simbolistas, a finales del siglo XIX, y tras la Primera Guerra Mundial, inspirando la revolución surrealista.
Cada vez, al amparo de una evasión hacia un mundo sombrío e irracional, este “género malo” acude para negar las ideologías, desafiar la apariencia de los convencionalismos morales y enfrentarse a la opresión de las religiones, tanto de las Iglesias como del progreso.

La exposición presenta el romanticismo negro en tres épocas: el tiempo del nacimiento (1770-1850), el tiempo de la liberación y de las mutaciones en el arte simbolista (1860- 1900) y el tiempo del redescubrimiento en el arte surrealista (1920-1940).
El recorrido está amenizado con extractos de obras cinematográficas, consideradas como los más fieles mensajeros, pero también los más inventivos, del romanticismo negro, en la cultura contemporánea.

La novela negra espacio de libertad, de miedo y de placer

Johann Heinrich FüssliLa pesadilla© Bridgeman Art Library
“¿Cree en los fantasmas? No, pero me asustan”: así es como respondía Mme Du Deffand a su amigo Horace Walpole. Hombre de Las Luces, también es el autor del Castillo de Otranto (1764), primera novela negra, pronto imitada por toda Europa, desde Shelley a Sade.

¿Cómo explicar la invasión del negro, en el siglo de las Luces? La intriga de estas novelas es sencilla. Héroes inocentes - a menudo jovencitas - se aventuran por oscuros edificios góticos, entregados a los horrores morales y físicos, perpetrados por fascinantes anti-héroes: monjes satánicos, señores sanguinarios o espectros vengadores.

Símbolos del despotismo pasado, el castillo o la abadía, aislados por un frondoso bosque, son el marco imaginario al que el lector acude en busca de medio y de placer. Porque en este dédalo, ajeno al tiempo y a la sociedad, experimenta el vértigo de una extrema libertad. Relatos de ultrajes o de pesadillas transgreden las prohibiciones morales, trastornan los límites aceptados entre natura y contra-natura.

 

Al abrir las puertas prohibidas, también el lector desciende en él mismo, explorando el abismo insondable de sus obsesiones y de sus secretos deseos. Más que la noche, la constante amenaza de la nada, la tentación de una libertad y de un erotismo sin límites, es lo que tiñe estos relatos de un indeleble color negro.

La novela negra es el síntoma más interesante de un siglo de mutación, a la vez libertino y supersticioso, revolucionario y nostálgico, librepensador y asustado por sus propias audacias. La exposición presenta pocas ilustraciones literales de novela negra, género considerado demasiado menor en los siglos XVIII y XIX, para interesar a los grandes artistas; inspirándose de otras fuentes, sus obras buscan, no obstante, la misma nueva belleza.

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