La Dame aux éventails - Nina de Callias, modelo de Manet

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dibujo
Edouard Manet Odalisca
Tumbada con indolencia en un sofá, La dama de los abanicos de Edouard Manet fija con curiosidad y una pisca de ironía al visitante que pasa. Vestida a la oriental (blusa a la argelina, babuchas), posa sobre un fondo de pantallas japonesas, tiene exactamente la aparencia heterogénea de la "figura de fantasía" que Manet entendía pintar, negando haber hecho aquí un retrato. Reencontramos la imagen de la dama, también a partir de Manet, en una pequeña revista literaria de la época, la Revue du Monde Nouveau. Esta vez posa en "Parisiena", título del grabado : con vestido de terciopelo negro realzado por una gorguera, con sombrero, se convierte en proprio tipo de la elegante. La silueta ha sido afinada, como el rostro que se cubre con una expresión soñadora. Un soneto dedicado a por Charles Cros, director de la revista, relata la sesión de pose, sin nombrar al modelo.

El cuadro no fue expuesto en vida de Manet, que lo conservó en su taller, protegido de las miradas Durante la retrospectiva dedicada al artista un año después de su muerte, en 1884, la obra fue presentada bajo el títuloLa dama de los abanicos. Cuando se vende su taller ese mismo año, fue adquirida por uno de sus modelos predilectos, su cuñada la pintora Berthe Morisot. Su hija lo donará a los museos nacionales en 1930. Desde entonces, La dama de los abanicos se ofrece a las miradas del público.

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