Victor Baltard (1805-1874). El hierro y el pincel

1

2

3

4

5

6

7

En la Escuela de Bellas Artes

Victor BaltardAutoportrait© Musée d'Orsay / Patrice Schmidt
Según Charles Garnier, Victor Baltard hubiera podido ser "un excelente doctor, o un destacado hombre político, un científico o un industrial, un poeta o un comerciante." Louis-Pierre Baltard le incita a ser arquitecto.
Victor ingresa pues en 1824, en la sección de arquitectura de la Escuela de Bellas Artes, y completa su formación acudiendo al taller de su padre, de François Debret y del famoso arquitecto neoclásico Charles Percier, un amigo de la familia.

Siguiendo los pasos de Louis-Pierre que dibuja, pinta y graba, tanto como construye, el joven Victor se matrícula enseguida en la sección de pintura y asiste a la enseñanza del pintor Guillon-Lethière, un amigo de su padre. Durante estos años de formación, estrecha en particular vínculos con el arquitecto Paul Lequeux, con el que se codea en el taller paterno.
En 1833, se casa con la hermana de éste Adeline, tras ser galardonado con la más prestigiosa recompensa de la Escuela, en la sección arquitectura: el premio de Roma, garantía de un futuro profesional brillante.

En Roma con Ingres

Victor BaltardVue de la Villa Médicis au soleil couchant et levant© Musée d'Orsay / Patrice Schmidt
Gracias a la pensión otorgada a los galardonados con el premio de Roma, Baltard reside en la Ciudad Eterna, con su esposa, de marzo de 1834 a octubre de 1838. Estrecha amistad con los artistas franceses, residentes de la Villa Médicis, en particular con el músico Ambroise Thomas, el pintor Hippolyte Flandrin y el escultor Charles Simart.

Cuando Ingres accede a la dirección de la Academia de Francia en Roma, en 1835, se convierte en un allegado del arquitecto. El pintor le confía misiones delicadas, la decoración de su cuadro Antíoco y Estratonice así como la recogida de los datos de los bordes de los frescos de las Logias del Vaticano, realizados por Rafael. Pero la mayor parte de su tiempo la dedica a estudios arqueológicos que ha de someter a la Academia de Bellas Artes. Por la importancia de las amistades que estrecha en Roma y la influencia de los edificios que estudia, la estancia italiana de Baltard marcará el resto de su carrera.

1

2

3

4

5

6

7


Aumentar la fuente Disminuir la fuente Enviar a un amigo Imprimir
Facebook
Google+DailymotionYouTubeTwitter