El impresionismo y la moda

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Prospérie de Fleury y su vestido

Albert BartholoméEn el invernadero© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
El pintor Albert Bartholomé (1848-1928) formaba, junto a su esposa, Prospérie (1849-1887), llamada Périe, hija del marqués de Fleury, una pareja elegante, amiga de las artes y un pelín esnob. El pintor Jacques-Emile Blanche (1861-1942) evocó este salón en el que Périe "se mostraba acogedora para los villanos, bohemios, intelectuales, sus comensales, de modo que las veladas de debates sobre música, pintura y libros, política sobre todo, en las que el nacionalista intransigente Degas indicaba el compás con una autoridad que todos aceptaban (excepto Mary Cassatt, la independiente americana), parecían celebrarse en un mundo aparte, único en París".

Bartholomé presentó el retrato de su esposa en el Salón de 1881, bajo el título En el invernadero. Este cuadro fue obsequiado al museo de Orsay en 1990, por la Sociedad de los Amigos del museo. Al año siguiente, la galería Bailly donó al museo el vestido de algodón blanco estampado con lunares y rayas lila que llevaba el modelo.
AnonymeVestido de la Señora de Bartholomé© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand-Palais / Patrice Schmidt
Cuando fallece su querida esposa, en 1887, él abandona la pintura y se inicia a la escultura, en base a los consejos de Degas. Comienza su obra de escultor con la emocionante tumba de su esposa (cementerio de Bouillant, Crépy-en-Valois) antes de conocer la gloria con el famoso Monumento a los difuntos del Père-Lachaise, inaugurado el 1 de noviembre de 1899.

El vestido, que el artista conservó como una reliquia, está formado por dos piezas. La blusa, en forma ballena de lunares y mangas tres cuartos rayadas, con el cuello doblado, se prolonga en túnica remangada en dos cestas en las caderas que forman dos faldones de volantes plisados por detrás, bajo un grueso lazo plano de seda tara lila. La falda, de rayas, se ajusta por detrás y está completamente plisada. Un adorno de lazos de seda tara lila y botones bolas de vidrio, ameniza el conjunto.

Mujeres en sus casas

Conjunto de verano© Stéphane Piera / Galliera / Roger-Viollet
La indumentaria de la mujer cuando está en su casa depende del momento del día. Tras el salto de cama - que va del simple albornoz a la “mañanita” que requiere llevar el corsé - y el vestido de mañana, llega un traje de tarde más elegante.
Para los vestidos de mañana, igual que para los de verano, se utilizan algodones ligeros y los jaconás, labrados con finas rayas o estampados con semilleros de flores, lunares y lazos.
Toda la elegancia del vestido, de corte muy sencillo - chaqueta amplia o blusa abrochada por delante, falda fruncida - se basa en el arreglo de los volantes que lo decoran y en la calidad de la puesta en forma con un almidonado y un planchado de lo más delicados. Se pueden procurar estos vestidos medio confeccionados - es decir adornados con volantes y cintas, pero en piezas no montadas que se pueden adaptar posteriormente a la talla de la clienta - en los grandes almacenes.

Pierre-Auguste RenoirRetrato de la Señora Charpentier y de sus hijos© The Metropolitan Museum of Art, Dist. RMN-Grand Palais / image of the MMA
Para las temporadas menos clementes y para recibir, conviene llevar un vestido de ciudad, de seda, adornado con volantes, cintas ruchadas y encajes. A la diferencia de los vestidos ligeros de mañana o de verano, la confección de los vestidos de ciudad, requiere unos conocimientos que implican tener que recurrir a un costurero, costurera o al lineal de confección de los grandes almacenes parisinos.
El vestido negro, de escote cuadrado y adornado con terciopelo y Chantilly, de la Señora Charpentier, pintada por Renoir, es un buen ejemplo del vestido de recepción que deseaba una anfitriona que mantenía un salón. También se pueden llevar vestidos así para ir al teatro o a una cena.

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