Victor Baltard (1805-1874). El hierro y el pincel

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El París de Baltard

Lo esencial de la carrera de Baltard está dedicado al servicio de la Ciudad de París. Sus comienzos se han sin duda beneficiado del apoyo de su padre y de sus cuñados, los arquitectos Jaÿ y Lequeux, que ejercen importantes responsabilidades en la administración parisina. Pero, fue por recomendación de Ingres y de su amigo el escultor Gatteaux, concejal municipal, un allegado del prefecto Rambuteau, que debe, de regreso de Roma (1839), su primer cargo importante: el de inspector de Bellas Artes, encargado de la decoración de las iglesias parisinas.

Nombrado arquitecto de las Halles centrales en 1845, se convierte, en 1848, en responsable del Ayuntamiento y de las iglesias de París, y posteriormente de las fiestas municipales, en 1853. Con la llegada de Haussmann, que conoce desde la infancia y que comparte su fe protestante, su carrera encuentra un nuevo y relevante apoyo: éste le nombra, en 1860, a la cabeza del recién estrenado servicio de arquitectura de la Ciudad. En el otoño de 1870, considerando sus cargos demasiado vinculados con el régimen que acaba de derrumbarse, Baltard dimite.

La tumba de Napoleón I

Al regresar de Roma, el joven Baltard intenta dar a conocer sus talentos. El concurso para la tumba de Napoleón, iniciado en abril de 1841, le brinda una oportunidad excepcional. Su proyecto se basa en la idea original de colocar la tumba en una cripta subterránea, debajo de la iglesia de los Invalides. Quedó clasificado primero, por empate con el de Louis Visconti. Aunque, finalmente el gobierno prefiera a éste último, más experimentado, dicha competición incrementará el prestigio de Baltard.

La tumba de Napoleón no será la única contribución, en el ámbito de la arquitectura conmemorativa. Además de numerosas sepulturas en los cementerios parisinos, Baltard realiza un proyecto para la tumba de Monseñor Affre, arzobispo de París, fallecido en héroe, en junio de 1848, así como el emotivo monumento conmemorativo dedicado a su amigo Hippolyte Flandrin, en la iglesia de Saint-Germain-des-Prés.

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