Ver Italia y morir: fotografía y pintura en la Italia del siglo XIX

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Giacomo CanevaTívoli, cascada del Aniene© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
La Escuela romana de fotografía

Conocido hoy bajo el nombre de Escuela Romana de Fotografía, un pequeño grupo se reunió con frecuencia, a comienzos de los años 1850, en el caffè Greco, Via dei Condotti. Sus miembros intercambiaban respecto a las nuevas técnicas del negativo papel, y practicaban juntos experiencias de campo, a la manera de los círculos de calotipistas incipientes en la misma época en Francia o en Inglaterra.

Sus relaciones con el mundo de la pintura, del que algunos proceden, influencian su mirada, como la mayoría de aquella de los primeros fotógrafos. Sin embargo, aunque su interpretación visual de la ciudad encuentra sus raíces en la tradición de la pintura del paisaje, alcanzan resultados originales, apropiándose de técnicas fotográficas que se encuentran en el corazón de sus preocupaciones.

Frédéric Flachéron (1813–1883)Roma© Paula and Robert Hershkowitz
Ya sean, franceses como Frédéric Flachéron, Alfred-Nicolas Normand o Eugène Constant, de origen británico como James Anderson, o nacidos en Italia, como Giacomo Caneva, todos comparten un proyecto común: fotografiar Roma reuniendo una documentación arquitectónica y vistas de la ciudad.

No obstante, la ciudad eterna no tiene el monopolio de la práctica del calotipo, que se desarrolla también de Norte a Sur de la península. Pero, mientras que el daguerreotipo tuvo de inmediato un éxito comercial considerable, el calotipo interesa principalmente un público más exigente, con una sensibilidad artística más desarrollada. 

Fotografía
Gioacchino AltobelliRoma, claro de luna en el Foro© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
El "Gran Tour"

A partir de 1860, el turismo observa un auge extraordinario en Italia. La burguesía sigue a los adeptos del "Gran Tour", fórmula que evoca una especie de viaje iniciático cuya práctica se había expandido a partir de finales del siglo XVI, en el seno de las clases dirigentes inglesas y francesas. En el siglo XIX, la atracción ejercida por la península se encuentra renovada por las excavaciones arqueológicas de Pompeya y de Herculano, apoyándose en la moda por la literatura de viaje.

Carlo NayaVenecia en el claro de luna© Robert J. Hennessey
Los fotógrafos de esta época adoptan el proceso del negativo vidrio al colodión y del positivo sobre papel albuminado, de un uso más fácil que el daguerreotipo o el calotipo. Proliferan entonces en las grandes ciudades, talleres cuya producción estaba ante todo destinada a los turistas. Carlo Naya en Venecia, los hermanos Alinari en Florencia, Robert MacPherson y Gioacchino Altobelli en Roma, Giorgio Sommer y Alphonse Bernoud en Nápoles, por citar solo los más célebres, proponen a los aficionados imágenes-recuerdos: vistas de conjunto de las ciudades, monumentos, obras maestras de los museos. Esta práctica era muy corriente hasta los años 1880, fecha a partir de la que la evolución de las técnicas fotográficas permite a los aficionados realizar ellos mismos sus propios álbumes.

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