Nacimiento del impresionismo: La libertad de pintar

Claude MonetEl Almuerzo sobre la hierba© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
La exposición Nacimiento del impresionismo: la libertad de pintar, pretende restituir la diversidad y la riqueza de una época excepcional, crisol de todos los movimientos, de todos los talentos, e intenta abolir el maniqueísmo, durante mucho tiempo predominante de la "buena" pintura, el impresionismo, contra la "mala", el academicismo. Así es como brinda la oportunidad de constatar tanto la influencia de unos sobre los otros, como las resistencias.

Los Salones permiten erigir una especie de panorama de la pintura francesa y ver lo que los jóvenes artistas, reunidos alrededor de Manet, admiran: Daubigny, Troyon, Corot, Delacroix, Puvis de Chavannes, Fromentin, Ricard, y aquellos que desprecian o reprueban: Bouguereau, Flandrin, Baudry, Gérôme… todos presentes en la exposición.
Degas evoca su proximidad con Fantin-Latour y Whistler, es muy amigo de James Tissot; Cézanne proclama su deuda respecto a Courbet y Manet; Monet recuerda que fue gracias a Boudin que convirtió en pintor; Manet mantenía amistad y estima con Carolus-Duran y Jean Béraud.

Al presentar toda esta complejidad, la exposición pone de relieve lo que hace la originalidad de los impresionistas: pintar al aire libre, a partir del motivo, con colores claros e infundiendo en todo el sentimiento moderno. Porque, como lo afirmaba el crítico de arte Jules-Antoine Castagnary en 1867: "¿Para qué hemos de retroceder en la historia, refugiarnos en la leyenda? La belleza se encuentra ante nuestras miradas; en el presente, no en el pasado, en la verdad, no en el sueño, en la vida, no en la muerte. El universo que tenemos aquí, ante nosotros, este es el que el pintor ha de traducir".

Comisariado

Caroline Mathieu, conservadora jefe del Museo de Orsay

9 julio - 20 octubre 2014

Tokyo, National Art Center


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