Fauteuil

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Lars Kinsarvik
Fauteuil
vers 1900
bois sculpté et peint
H. 95,0 ; L. 49,5 ; P. 55,0 cm.
Achat, 2003
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / René-Gabriel Ojéda
Lars Kinsarvik
Fauteuil
vers 1900
bois sculpté et peint
H. 95,0 ; L. 49,5 ; P. 55,0 cm.
Achat, 2003
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Lars Kinsarvik
Fauteuil
vers 1900
bois sculpté et peint
H. 95,0 ; L. 49,5 ; P. 55,0 cm.
Achat, 2003
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Lars Kinsarvik
Fauteuil
vers 1900
bois sculpté et peint
H. 95,0 ; L. 49,5 ; P. 55,0 cm.
Achat, 2003
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Lars Kinsarvik (1846 - 1925)
Artwork not currently exhibited in the museum

Este modelo de sillón imaginado por Lars Kinsarvik, presentado junto a otro modelo en la Exposición Universal de París en 1900, constituye un bello ejemplo del estilo llamado "Dragón" o "Vikingo". Durante el último tercio del siglo XIX, los artistas noruegos, motivados por el deseo de promover un estilo nacional que afirmara su diferencia cultural frente a Suecia -la disolución de la unión entre Noruega y Suecia se pronunció oficialmente en 1905-, multiplican las referencias al pasado nacional de su país, desde el punto de vista tanto técnico como formal.
Lars Kinsarvik se impone como uno de los líderes en la renovación de la técnica de la madera pintada y esculpida; cuyas cualidades y profunda originalidad destacaba el historiador Lorenz Dietrichson (1834-1917), ya se tratara de las cabezas de animales de los navíos vikingos o de los bajorrelieves que adornaban los pórticos de las iglesias medievales. El ebanista, que trabaja sobre todo por encargo, en particular para la remodelación completa de cervecerías y de hoteles, mezcla la historia y la cultura popular imaginando formas generalmente sencillas y robustas que constituyen un soporte favorable para el desarrollo de la escultura. Los elementos que componen la estructura de este sillón -montantes y travesaños del respaldo, brazos, travesaños de las patas- son transformados literalmente en tótems y bajorrelieves de donde surge todo un mundo de leyenda: figuras de brujas y máscaras alternan con espirales y follajes en una policromía, probablemente más viva en sus comienzos, sobre la base de tonos verdes y amarillos puntuados aquí y allá de toques amarillos y azules.

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