Exposition au musée

Joris-Karl Huysmans, crítico de arte De Degas a Grünewald, bajo los ojos de Francesco Vezzoli

Del 26 Noviembre 2019 al 01 Marzo 2020
Giovanni Boldini
Le comte Robert de Montesquiou, en 1897
Musée d'Orsay
Don d'Henri Pinard au nom du comte Robert de Montesquiou, 1922
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Hervé Lewandowski
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Huysmans De Degas A Grünewald

Huysmans De Degas A Grünewald

Jean-Louis Forain-Joris-Karl Huysmans
Jean-Louis Forain
Joris-Karl Huysmans, vers 1878
Musée d'Orsay
photo musée d'Orsay / rmn © RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski / DR
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De Joris-Karl Huysmans (1848-1907), nuestra época lee sobre todo Contra natura y lo encasilla en ella. Publicado en 1884, este retrato tragicómico de un esteta que rompe con un presente desgraciado, y fracasa en vivir solo de sensaciones de arte, tan raras como inmortales, no puede resumirlo todo de su autor y de sus luchas. Sin desatender el novelista, aquí se trata sobre todo del cronista y crítico de arte.
Tras comienzos discretos, a finales del Segundo Imperio, le acapara cada vez más la actualidad artística, a partir de 1876. Ya sea con motivo del Salón Oficial y de la pintura académica, o de exposiciones de los "artistas independientes", de Bouguereau, Manet o de los impresionistas, manifiesta una virulencia y una lucidez que sorprenden o escandalizan sus contemporáneos.

Edouard Manet-Stéphane Mallarmé
Edouard Manet
Stéphane Mallarmé, 1876
Musée d'Orsay
Achat avec le concours de la Société des Amis du Louvre et de D. David Weill, 1928
© Musée d’Orsay, dist. GrandPalaisRmn / Patrice Schmidt
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Sin embargo, sus libros, de El arte moderno (1883) a Tres Primitivos (1905), pasando por Algunos (1889), no reflejan un pensamiento prescriptivo, con un único fin, sino más bien los matices de un hombre al margen de los partidismos. En 1886, Huysmans declara: "En el fondo, estoy tanto a favor del arte del sueño como del arte de la realidad; y si lancé Raffaelli en pintura, también hice lo mismo con su antípoda, Odilon Redon". Al maniqueísmo, prefiere los gozos complementarios, desconcertantes, incluso cuando la defensa del arte sacro lo acerca de la Iglesia.
El artista Francesco Vezzoli se ha asociado a los comisarios de esta exposición, y a su recorrido en tres grandes momentos, imaginando tres espacios definidos por un color, blanco, rojo y negro, en los que integra algunas de sus producciones, como respuestas personales al universo estético de Huysmans.

Es bueno decir cualquier verdad

Es bueno decir cualquier verdad

Edgar Degas-Dans un café, dit aussi L'absinthe
Edgar Degas
Dans un café, dit aussi L'absinthe, entre 1875 et 1876
Musée d'Orsay
Legs du comte Isaac de Camondo, 1911
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
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A partir de su primer artículo, en 1867, y hasta sus últimos escritos, Huysmans abarca el arte y los artistas como baluartes erigidos contra una sociedad que considera desprestigiada y degradante. Nacido y educado en la admiración de los viejos maestros holandeses, él mismo ha dado un testimonio del choque decisivo que fue el descubrimiento de Degas en la segunda exposición impresionista de 1876.
El artista de la conmoción se beneficiará de un estatuto particular en su crítica de arte, así como Manet, Caillebotte, Forain y Raffaelli. La lección de Baudelaire, que reivindicaba pintores "de la vida moderna", ha sido más que escuchada, se ha convertido en un credo.

Henri Gervex-Rolla
Henri Gervex
Rolla, en 1878
Musée des Beaux-Arts, Bordeaux
Legs de M. Bérardi, 1926
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
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Para el novelista naturalista que fue Huysmans, cercano de Zola, la pintura debe expresar la realidad de forma franca, expresiva, incluso mordaz. El arte "moderno" es desvelar la verdad. Al contrario, las obras de Cabanel y Gérôme, calificadas de "remilgos" o las de Bouguereau siguen estando sujetas a un arte considerado como dulzón, falso y nefasto.

Blanco.

Este espacio diseñado como un "white cube", característico del arte contemporáneo, proyecta la lucidez de Huysmans crítico de arte en nuestra época. Simboliza este momento en el que las obras adquieren un estatuto de obra maestra y el escritor el rango de profeta.

Un espejo de doble cara

Un espejo de doble cara

Gustave Moreau-L'Apparition
Gustave Moreau
L'Apparition
Don de Charles Ayem, 1898
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Jean-Gilles Berizzi / © RMN / Réunion des Musées Nationaux

De Contra natura (1884) a Algunos (1889) se afirma el deseo de transgredir los límites que imponía el naturalismo militante de los años anteriores: Huysmans sustituye el materialismo fisiológico por un fisiologismo y un psicologismo, pesimistas, así como por un espiritualismo incipiente, que vincula con la obra de Gustave Moreau y de Odilon Redon y, posteriormente, con la de Grünewald.
La Aparición de Moreau que descubre en el Salón de 1876 fue una revelación. A lo largo de una genial relectura del Evangelio de Mateo, el tema de la insaciable Lujuria, en plena polémica impresionista, transmite el manifiesto de una pintura de la subjetividad y del misterio.

Pierre Puvis de Chavannes-Jeunes filles au bord de la mer
Pierre Puvis de Chavannes
Jeunes filles au bord de la mer, 1879
Musée d'Orsay
Don Robert Gérard, 1970
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Hervé Lewandowski
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El imperativo de verdad, propio del naturalismo, persiste para Huysmans, interiorizándose. Pintar sinceramente el presente y abstraerse de él, no se ve como una contradicción. Aunque Des Esseintes, el héroe de la novela Contra natura, procure optar por un retiro que implica el retroceso de los pintores de la vida moderna, el realismo no es ajeno a la seducción que ejercen en Huysmans las Armonías de Whistler o los Desastres de Goya.
A este panteón alternativo, Redon, a partir de 1882, aporta la luz negra de una ensoñación sin límites.

Rojo.

La casa de Des Esseintes, imaginada por Huysmans en Contra natura inspiró uno de sus seguidores italianos, Gabriele D'Annunzio, hasta el punto de transponerla en su villa. El papel pintado fotográfico de esta sala evoca esta transposición arquitectónica. En medio de este mundo fantasmagórico surge otro personaje mítico de la novela recreada por Francesco Vezzoli, una tortuga cuya muerte simboliza el final de la utopía decadente.

Del culto del arte al arte del culto...

Del culto del arte al arte del culto...

Félicien Rops-La femme au lorgnon
Félicien Rops
La femme au lorgnon, vers 1870
Musée d'Orsay
Don par l'intermédiaire de M. Erasthène Ramiro Rodrique, 1921
photo musée d'Orsay / rmn © RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot / DR
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La fórmula, tentadora, pero engañosa, opone dos posiciones estéticas que nunca fueron tan rotundas en Huysmans. El escritor naturalista, el adalid irónico del espíritu decadente y el converso tardío al catolicismo, convertido en el ferviente defensor de la espiritualidad en el arte, no son separables.
Degas y Grünewald no encarnan los límites de una lenta regresión, que la obra de la Gracia hubiera contribuido a fijar. El retablo de Issenheim de comienzos del siglo XVI, mediante la reevaluación que propone el escritor a comienzos de un siglo XX tan indecoroso como el anterior, responde a las necesidades de un "naturalismo espiritualista" reivindicado desde el comienzo de la década de 1890.
Igual que la Pequeña bailarina de Degas remite, para él, al Cristo hiperrealista de la catedral de Burgos, la Crucifixión de Grünewald agrega a su realismo la dimensión sobrenatural propia de Redon o de Rops.

Odilon Redon-Christ en croix
Odilon Redon
Christ en croix, vers 1910
Musée d'Orsay
Legs de Mme Arï Redon en exécution des volontés de son mari, fils de l'artiste, 1984
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Herve Lewandowski
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La originalidad, virtud cardenal de cualquier proceso estético, provoca una promoción del original. ¿Era posible un nuevo arte sacro en la memoria de los Primitivos? Huysmans, cercano de Dulac y de algunos artistas cristianos más, quiso pensarlo así.

Negro.

En una atmósfera de capilla, la instalación de Francesco Vezzoli hace sentir la experiencia de la conversión vivida por Huysmans y aquella de la Encarnación, finalidad estética tanto como religiosa.