Exposition au musée

Van Gogh en Auvers-sur-Oise

Del 03 Octubre 2023 al 04 Febrero 2024

Cronología

El 17 de mayo de 1890, Van Gogh llegó a París tras pasar un año en un hospicio para enajenados de Saint-Rémy-de-Provence, donde se había internado voluntariamente tras varios episodios de demencia.

El 20 de mayo se trasladó a Auvers-sur-Oise, un pueblo situado a unos treinta kilómetros al norte de París, donde vivía un médico especializado en melancolía, el doctor Paul Gachet.

Durante 70 días, alternando entre la confianza y la angustia, pintó y dibujó compulsivamente 74 cuadros y numerosos dibujos. También realizó su primer grabado.

El 27 de julio se disparó con un revólver en pleno campo y murió el 29 de julio en su habitación de la posada de Ravoux.

Introducción: Van Gogh en Auvers-sur-Oise

El 17 de mayo de 1890, Van Gogh llegó a París tras pasar un año en un hospicio para enajenados de Saint-Rémy-de-Provence, donde se había internado voluntariamente tras varios episodios de demencia. El 20 de mayo se trasladó a Auvers-sur-Oise, un pueblo situado a unos treinta kilómetros al norte de París, donde vivía un médico especializado en melancolía, el doctor Paul Gachet. Durante 70 días, alternando entre la confianza y la angustia, pintó y dibujó compulsivamente 74 cuadros y numerosos dibujos. También realizó su primer grabado. El 27 de julio se disparó con un revólver en pleno campo y murió el 29 de julio en su habitación de la posada de Ravoux. Esta exposición es la primera que se dedica a este período de los últimos meses del artista.

El Dr. Paul Gachet, un médico coleccionista y pintor aficionado

Paul Gachet (1828 – 1909) defendió su tesis médica sobre la melancolía en 1858. En 1872, compró una casa en Auvers-sur-Oise, en la que recibió a Cezanne, Guillaumin y Pissarro.

Gachet era un inconformista y adepto de la homeopatía, que acogió a Van Gogh como amigo y también como paciente. El pintor empezó almorzando en su casa todos los domingos. Pintó su retrato, ramos de flores, vistas del jardín y, finalmente, a su hija Marguerite. En agradecimiento por sus cuidados, le regaló algunos lienzos.

Gachet, que bajo el seudónimo de Paul van Ryssel era pintor y grabador aficionado, le dio a Van Gogh la oportunidad de grabar y estampar en su casa su primer y único aguafuerte.

Cuando Vincent murió, Theo le regaló numerosos cuadros en agradecimiento por el apoyo que había prestado a su hermano.

Entre 1949 y 1954, sus hijos Paul y Marguerite Gachet donaron al Louvre 9 cuadros, dibujos, la plancha de grabado, la paleta utilizada para el retrato de Marguerite y objetos pintados por el artista.

Auvers-sur-Oise, un pueblo pintoresco

En 1890, Auvers-sur-Oise era un pueblo de 2000 habitantes, formado por una serie de aldeas agrícolas que se extendían a lo largo de casi 10 km a orillas del río Oise.

Al encontrarse a una hora de tren al norte de París, el pueblo atrajo a muchos habitantes de la ciudad, como el Dr. Gachet, que construyeron aquí nuevas residencias. Sus modernos edificios contrastaban con las casas de viejos tejados de paja, prohibidos desde un incendio en 1879, que conmovieron a Van Gogh porque le recordaban a su Brabante natal.

El pueblo también acogió a numerosos pintores. Charles-François Daubigny se trasladó allí en 1861, y su viuda abrió su jardín a Van Gogh.Cezanne, Pissarro y otros numerosos artistas, muchos de ellos extranjeros, acudieron en busca del pintoresco paisaje ondulado de Isla de Francia, bañado por el río Oise, con casas que se escalonaban en las laderas entre bosques y campos.

«Auvers posee una digna belleza…»

A su llegada, Van Gogh se sitió atrapado por el encanto del pueblo y de sus alrededores: «cuánto bienestar en el aire.» Siguiendo las recomendaciones del Dr. Gachet, se «dedicó en cuerpo y alma a trabajar», para «distraerse», olvidar su enfermedad y la amenaza de una recaída.

Instalado en la posada Ravoux, frente al ayuntamiento, en el centro del pueblo, Van Gogh pintó en un radio limitado y abordó todo tipo de temas, interpretando libremente la realidad del lugar.

Adoptó un estilo de vida estrictamente regulado, levantándose y acostándose temprano, pintando al aire libre por la mañana y retocando sus cuadros por la tarde, en una habitación que la posada Ravour había puesto a disposición de los pintores. Sin embargo, Van Gogh evitaba la compañía de los artistas de paso, parecía buscar la soledad y rehuir todo lo que pudiera distraerle de la pintura.

Cartas desde Auvers

La correspondencia de Van Gogh abarca unos veinte años de su vida e incluye 820 cartas de su puño y letra, cuatro quintas partes de ellas dirigidas a su hermano Theo, escritas en francés a partir de 1886.

En Auvers-sur-Oise, Van Gogh escribió regularmente a Theo, a pesar de su proximidad geográfica, a su hermana Willemien, a su madre y a Gauguin.

De esta época se conservan 24 cartas.

En ellas se describe su vida cotidiana, sus necesidades materiales, sus encuentros y, sucintamente, sus pinturas. También se manifiestan sus expectativas respecto a Theo, y su creciente ansiedad, primero a medias, y luego más abiertamente.

Seis no fueron enviadas. En muchos casos son borradores que revelan las vacilaciones de Vincent en este ejercicio de escritura.

En este espacio, se leen su primera carta desde Auvers y su última, en su versión no enviada, así como otros fragmentos de esta correspondencia.

Ramos y estudios de plantas

En Auvers-sur-Oise, Van Gogh pintó 9 naturalezas muertas de flores, probablemente con la intención de venderlas o regalarlas. El pintor produjo estas obras desde su llegada, a mediados de mayo, hasta mediados de junio.

Varias de ellas las pintó en casa del Dr. Gachet, para regalárselas, por lo que pasaron a convivir con cuadros de su colección, en particular, los de Cezanne.

La mayoría son de pequeño tamaño, como ejercicios para practicar la velocidad, pero algunos tienen el ambicioso formato de sus naturalezas muertas florales de Arles o Saint-Rémy.

Todos estos ramos llaman la atención por la audacia de una pincelada muy manifiesta, una composición muy sencilla que juega con la geometría de la mesa y los jarrones, y arreglos de flores campestres sin adornos.

El retrato moderno

Pintar a la gente es «lo único que en pintura me conmueve hasta lo más profundo y me hace sentir el infinito, más que ninguna otra cosa».

Van Gogh aspiraba a lograr en sus modelos «esa eternidad indefinible, de la que el nimbo era el símbolo, y que intentamos alcanzar por el brillo mismo, por la vibración de nuestros colores». Exaltar su carácter a través del color, dotar a sus lienzos de la expresividad de las pasiones que los habitan, eso es lo que constituye el «retrato moderno».

Pero en Auvers, como en ocasiones anteriores, le costó encontrar modelos, excepto en su círculo más cercano: Gachet, su hija Marguerite, la hija de su posadera, Adeline Ravoux, algunos niños y dos jóvenes no identificadas.

En estos retratos, experimentó con una plasticidad a veces sorprendente, utilizando formatos cuadrados, fondos tramados, juegos de color tono sobre tono y un dibujo extremadamente simplificado.

Estudios gráficos

Nada más llegar a Auvers-sur-Oise, lleno de energías renovadas, Van Gogh le pidió papel a Theo. El artista comenzó a experimentar con dibujos realzados mediante pinceladas de óleo azul, mezcladas con acuarela, sobre papel gris azulado o rosado. La pluma y la tinta se mezclaban con tiza negra, azul o marrón, o con lápiz. Van Gogh realizó múltiples ensayos, asombrosos garabatos y fugaces anotaciones con resultados deslumbrantemente vivos.

Nueve grandes hojas muestran vistas del pueblo o de los campos circundantes, mientras que 48 páginas de dibujos y un cuaderno de bocetos revelan su curiosidad por la gente y los animales, captando detalles inesperados.

Con estos dibujos, Van Gogh se entretenía entre dos cuadros, distrayéndose sin dejar de estar activo, como si quisiera ahuyentar el miedo al vacío o a una crisis siempre amenazadora.

Sobre la característica y pintoresca campiña…

De los 74 lienzos pintados en Auvers, una veintena están dedicados a paisajes «naturales», con pocas o ninguna casa, muchos de ellos realizados en la meseta que dominaba el pueblo. La mayoría se pintaron durante la segunda mitad de la estancia de Van Gogh en Auvers. En estas vistas de campos, en la que se yuxtaponen cultivos de cereales, col, alfalfa, remolacha y patatas, rara vez aparecen figuras de trabajadores agrícolas, aunque en esta época del año debía de haber muchos. Probablemente sea una prueba del deseo de Van Gogh de expresar sus sentimientos de soledad.

Los formatos en doble cuadrado

De los 74 cuadros realizados en Auvers, destacan 13 en formato «doble cuadrado»: 12 paisajes y un retrato en altura, en un formato alargado de 50 cm por 1 metro, único en la obra de Van Gogh. La exposición reúne por primera vez 11 de estas obras.

Este conjunto resulta aún más significativo porque que se trata de un formato elegido deliberadamente por el artista y no de un formato comercial, y porque incluye sus tres últimos cuadros.

Su realización se llevó a cabo en poco más de un mes, entre el 20 de junio y la muerte del pintor. No se trataba de una serie pintada en un arrebato de creatividad, sino de un proyecto meditado, reelaborado y profundizado.

¿Pretendía crear un conjunto decorativo formando un largo friso, o fue la base de un proyecto para una exposición personal, como Van Gogh mencionó el 10 de junio de 1890?

Estos lienzos revelan sin duda algunas exploraciones plásticas muy libres de un artista en el umbral de una «nueva pintura».

Un reconocimiento rápido y deslumbrante

A la muerte de Van Gogh, el 29 de julio de 1890, llovieron las cartas de condolencia para Theo de pintores amigos de los dos hermanos. Lejos del mito del artista maldito, demuestran que Vincent es un pintor reconocido por sus colegas, admirado por algunos críticos, con varias exposiciones en su haber y que vendió su primer cuadro en febrero.

Theo montó inmediatamente una primera exposición en su piso, mientras que Gachet, profundamente afectado, planeó una monografía ilustrada y le encargó a su alumna Blanche Derousse unos grabados de reproducción.

Emile Bernard, sin duda el amigo más íntimo de Van Gogh, publicó las cartas que el pintor le envió en 1893.

Cuando Theo murió de sífilis seis meses después de la muerte de su hermano, en febrero de 1891, su viuda Johanna (1862-1925) se dedicó a publicar y dar a conocer los cuadros y las cartas que había heredado de su cuñado. Su hijo Vincent (1890-1978) fundó el Museo Van Gogh de Ámsterdam en 1973, pero lo cierto es que en la época de la Primera Guerra Mundial, Van Gogh ya era claramente reconocido como protagonista del arte moderno.

La muerte de Van Gogh

En la noche del domingo 27 de julio, Van Gogh se disparó en el pecho en las colinas de Auvers. Herido pero consciente, logró volver a bajar hasta la posada de Ravoux. El médico local, el Dr. Mazery y más tarde el Dr. Gachet, que acudieron a su lecho de muerte, lo declararon intransportable e inoperable. Ordenaron que se llamase a Theo, que llegó al día siguiente. Van Gogh murió alrededor de la 1:30 de la madrugada del día 29.

Fue enterrado el 30 de julio, rodeado de aldeanos y de varios de sus amigos pintores que se habían desplazado desde París, entre ellos, Emile Bernard, Charles Laval, Lucien Pissarro y Julien Tanguy, así como Theo y su cuñado Andries Bonger.

Van Gogh, que había sufrido siete u ocho ataques de demencia en los 18 meses anteriores, intentó envenenarse varias veces durante estos episodios y tuvo pensamientos suicidas entre ellos. En Auvers no sufrió ninguno, pero vivía con la angustia de una recaída.

Van Gogh sufría un estado de depresión que antiguamente se denominaba – de «melancolía»–, agravado por el fracaso de su proyecto de creación de una comunidad de artistas, tras la marcha de Gauguin de Arles a finales de diciembre de 1888. El nacimiento de su sobrino Vincent, y el deseo de Theo de montar su propio negocio, le hicieron sentirse como una carga para su hermano. También es posible que fuera consciente de la sífilis de Theo y del inevitable fin de su apoyo.

Van Gogh en Auvers-sur-Oise y el cine

La literatura se apoderó de la vida de Van Gogh en 1934, pero fue el cine el agente más poderoso que transformó la figura del artista en un mito.

El Séptimo Arte se interesó especialmente por el último período de Auvers-sur-Oise, dominado por el elemento dramático por excelencia, el suicidio del pintor.

Vincente Minnelli extrajo del bestseller de Irving Stone Anhelo de vivir (1936) el material para la primera película de ficción sobre el pintor, interpretado por Kirk Douglas, cuyo título en francés es La vie passionnée de Vincent Van Gogh (1956).

Pero fue un cineasta y pintor de formación, Maurice Pialat, quien hizo del período de Auvers el tema de toda una película, aunque sobriamente titulada Van Gogh (1991), como si resumiera toda la carrera del pintor.