Musée d'Orsay: Lucien-Adolphe Desmant Plato con decoración de pelea de gallo

Lucien-Adolphe Desmant
Plato con decoración de pelea de gallo

Gran plato ornamental con decoración de pelea de gallos
Lucien-Adolphe Desmant (1875-1929)
Gran plato ornamental con decoración de pelea de gallos
Hacia 1900-1905
Loza con lustre metálico
Alt. 6; Diam. 60,5 cm.
© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt

Grand plat ornemental à décor de combat de coqs [Gran plato ornamental con decoración de pelea de gallos]


En la tradición de las lozas con reflejos metálicos que se remonta en Europa a las cerámicas hispano moriscas, muchos creadores de la segunda mitad del siglo XIX y de comienzos del siglo XX persiguen investigaciones técnicas en el dominio del lustre y de sus efectos irisados y metálicos de la superficie. Parece ser que a los aficionados les encantaban, si juzgamos por la cantidad de lozas producidas, siguiendo este proceso, y de la próspera actividad de los principales ceramistas de la época. Louis-Étienne Desmant se cuenta entre ellos. Tras su muerte, su hijo Lucien continúa con el taller familiar. Este último respeta al pie de la letra las lecciones estéticas y estilísticas de su padre, hasta tal punto que resulta a veces difícil distinguir las obras de uno y del otro.
En cuanto a este plato, lleva claramente la firma de Lucien: vemos dos gallos peleando, o más bien imbricados el uno con el otro. Su plumaje está magníficamente tratado con rojos casi resplandecientes que realzan, incluso en su aparato, los efectos del lustre.

Con su centrífuga y enérgica composición, este orgulloso cara a cara, esta fusión del plumaje de ambos galináceos, aparece como una abstracción. Fue en las estampas procedentes de Japón que Lucien Desmant, a semejanza de su padre, se inspiró en tales motivos: encontramos diversos ejemplos de este tipo, pero sin el brillo del color, en la Enciclopedia ilustrada japonesa o en los Álbumes Reiber que el genial ornamentista Emile Reiber publicó para proporcionar modelos de composición a los artistas. En una serie que Reiber recuerda en los "croquis japoneses", figura una lámina que representa dos gallos con sinuosos plumajes, tan gráficos como los del plato de Desmant.