Musée d'Orsay: Paul Gauguin Vase Atahualpa

Paul Gauguin
Vase Atahualpa

Vase Atahualpa dit aussi Vase porte-bouquet
Paul Gauguin (1848-1903)
Vase Atahualpa dit aussi Vase porte-bouquet
Hiver 1887-1888
Grès, décor incisé, engobes colorés, rehauts glaçurés et dorés
H. 23,1 ; L. 29 cm
© Christie's / DR


Vase Atahualpa dit aussi Vase porte-bouquet

Vase Atahualpa dit aussi Vase porte-bouquet


El artista se dedicó a varias disciplinas, incluyendo la cerámica. En 1886, creó "esculturas de cerámica" en gres, una producción atípica y totalmente nueva.
Este jarrón para flores es conocido como Atahualpa. Fue el crítico Félix Fénéon quien, durante la exposición de varias obras de Gauguin en una galería parisina durante el invierno de 1887-1888, destacó la dimensión trágica de este "Atahualpa desposeído, la boca desgarrada en un hondo vacío".

Al evocar al último rey de los incas, asesinado por Pizarro en 1532, el escritor probablemente se refiere tanto a los orígenes sudamericanos de Gauguin como a los modelos que podrían haberlo inspirarlo.
Esta inspiración se nutre de varias fuentes, a menudo modestas (vasijas mexicanas precolombinas, japonesas, cerámica vernácula europea), creando una obra única e inquietante.

La extrañeza del jarrón, que representa un busto humano, radica en la extracción de la tapa craneal, reemplazada por un agujero abierto. El vacío que queda es aún más angustiante debido a la increíble sonrisa, que contrasta con la violencia de esta desaparición.
El atuendo adornado con mariposas refuerza aún más esta oposición e introduce una dimensión cómica, e incluso grotesca.

Gauguin expresa una vez más su interés por los opuestos : el rostro masculino y grueso, con una discreta mosca bajo los labios y una espesa barba en el mentón, atributos viriles, también posee un hoyuelo y una túnica ajustada colmada de mariposas, relacionadas con el universo femenino y juvenil. Finalmente, no se puede descartar una connotación sexual de la apertura principal: evoca un sexo femenino que encontramos unos años más tarde en la parte posterior de la famosaOviri.

La extrañeza alcanza su paroxismo en el reverso: Gauguin crea un ser híbrido con gigantes orejas y representa con maestría la metamorfosis y la polisemia de las formas.




Aumentar la fuente Disminuir la fuente Enviar a un amigo Imprimir

Facebook
TwitterInstagramYouTube