Musée d'Orsay: Los periodistas

Los periodistas

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"Ladrón, soplón y periodista: estos son los males que aquejan a nuestra civilización", escribía Théophile Gautier.

El retrato del periodista de las primeras décadas del siglo XIX se describe con los términos de autodidacta y aventurero, profeta y mago, escritor frustrado.

Esta actividad, aún no reconocida como una profesión de pleno derecho en la época, causa fascinación y aversión al mismo tiempo. Quienquiera declare ejercer la "profesión" de periodista ha de ser abogado, médico u hombre de letras. Théophraste Renaudot (1584-1653), fundador de La Gazette y primer periodista, era médico; Chateaubriand, Balzac, Gautier, Barbey d'Aurevilly, Vallès o Zola, escritores. ¡Sea como fuere, persiste el cliché de que aunque el periodista sin duda sepa escribir, no es un gran letrado! No hay nada de qué vanagloriarse...


La prensa, no obstante, será un testimonio implícito del auge de la civilización industrial, del triunfo del progreso, de la modernidad y de la democracia. En contrapartida, hará surgir el temor de una literatura industrial, de una literatura para todos, publicada a toda costa y divulgada a ultranza a través de su difusión, reproducción y multiplicación.


Sin embargo, la profesión de periodista evoluciona sin cesar, participando plenamente en el siglo hasta llegar a afianzarse al mismo tiempo que el mundo moderno. Georges Duroy, el periodista de Bel-Ami, la novela de Guy de Maupassant, es la caricatura discreta del hombre de prensa hacia 1880. Pero el periodismo sigue evolucionando y organizándose la evolución y la organización del periodismo continúan en el siglo XX: Joseph Rouletabille reemplazará a Bel-Ami, el joven reportero eclipsará al periodista y las noticias de la calle se extenderán al mundo entero.

Comisaria de la exposición

Chantal Georgel, conservadora jefe del Museo de Orsay

9 diciembre 1986 - 1 marzo 1987
Musée d'Orsay

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