Musée d'Orsay: Renoir y las mujeres. Del ideal moderno al ideal clásico

Renoir y las mujeres. Del ideal moderno al ideal clásico

ARCHIVO
2016
Colecciones de los museos de Orsay y de la Orangerie

pintura
Pierre-Auguste RenoirGabrielle con la rosa© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
A lo largo de toda su prolongada carrera, Pierre-Auguste Renoir (Limoges 1841, Cagnes-sur-Mer 1919) pintó mujeres: a sus amantes, su esposa, sus amigas, modelos profesionales, mujeres jóvenes que encontraba en la calle, actrices, y grandes burguesas. Desde sus comienzos durante el Segundo Imperio hasta la expansión del impresionismo en la segunda mitad de la década de 1870, del regreso a la tradición y a Ingres durante la década de 1880, a la fase rubeniana de los últimos años, las mujeres son el tema de inspiración mayor del artista, eterno objeto de seducción y encarnación viva del arte y de la belleza.

Los críticos están de acuerdo al respecto, y consideran que Renoir es el gran pintor de la mujer entre sus contemporáneos. «Es el verdadero pintor de las jóvenes, y transmite fielmente su luz, la flor de la piel, la textura del cuerpo, el nácar de los ojos, la elegancia de su vestir», escribe Huysmans luego de visitar la exposición impresionista de 1882. A medida de que el artista se concentra en motivo de las bañistas, se convierte en «el mejor de todos, el gran pintor de nuestro tiempo» (Arsène Alexandre).

Si bien las primeras grandes composiciones del pintor, como el Baile en el Moulin de la Galette, ], muestran los juegos de seducción de sus contemporáneos y reactualizan en el París de la Tercera República las fiestas galantes de Watteau, poco a poco, las figuras masculinas desaparecen, abriendo camino a un mundo exclusivamente femenino, el de las últimas Bañistas, juveniles y felices. El idealismo de Renoir lo lleva a crear un modelo femenino original, síntesis entre la joven de mirada alegre de Montmartre, la robusta campesina de Champagne y los modelos de Ingres, Fragonard y Tiziano. «Pintó a la mujer con pasión, y en el futuro se lo verá como el verdadero intérprete del ideal femenino moderno», es una de las frases que podían leerse en los diarios luego de su muerte en 1919. Este ideal resume la sensibilidad de toda una época, otorgando a Renoir una gloria casi unánime.

En la Búsqueda del tiempo perdido (El Mundo de Guermantes, 1920-1921), Marcel Proust escribe: «Las mujeres pasan por la calle, diferentes a las de antaño, pues son Renoir, obras de Renoir en que nos negábamos ayer a ver mujeres». «La obra de Renoir se convierte incluso en un sustento privilegiado de los discursos sobre lo femenino, cuya definición se busca o se reinventa desesperadamente a finales del siglo XIX y comienzos del XX, momento de rápidos y bruscos cambios sociales. Con sus mujeres modernas y primitivas a la vez, salvajes y antiguas, voluptuosas o castas, Renoir responde a su manera a las angustias de su tiempo.

Comisariado general

Guy Cogeval, Presidente de los museos de Orsay y de la Orangerie
Pablo Jiménez Burillo, Director del Área de Cultura de Fundación MAPFRE

Comisariado científico

Paul Perrin, conservador de pinturas del museo de Orsay

16 septiembre 2016 - 8 enero 2017

Barcelona, Fundación Mapfre, Casa Garriga i Nogues


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