Musée d'Orsay: Segundo Imperio Espectacular, 1852-1870

Segundo Imperio Espectacular, 1852-1870

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Segundo Imperio Espectacular

Franz-Xaver Winterhalter (según)Napoleón III, emperador de los franceses© Château de Versailles, Dist. RMN-Grand Palais / Christophe Fouin
Durante mucho tiempo, la reputación de Napoleón III y del Segundo Imperio (1852-1870) fue oscurecida por el fasto de la «fiesta imperial» y la humillante derrota de 1870 contra Prusia. Fue considerada como una época de placeres frívolos y corrompida por el dinero, como lo denunciaba Victor Hugo en su exilio, o Emile Zola en su fresco novelesco Los Rougon-Macquart.

Los años 1850-1860, marcados por una coyuntura económica favorable y la estabilidad del régimen imperial, se destacaron por una prosperidad sin igual en el siglo XIX: una era de abundancia y de múltiples celebraciones políticas, económicas, religiosas y artísticas .

El emperador deslumbra a Europa resucitando el fasto de Versalles y consolida el apoyo popular mediante la celebración de numerosas fiestas.
Triunfante, la burguesía expone su riqueza y, fascinada por su propia imagen, genera una verdadera industria del retrato.

París vive al ritmo de los Salones, los grandes bailes organizados por la corte y los numerosos espectáculos representados en los teatros.
El imperio francés, que vuelve a ocupar su lugar en la escena internacional gracias a una política extranjera ofensiva, celebra durante las Exposiciones universales de 1855 y 1867, y unidos a la celebración, prosperan eclécticos creadores y la industria francesa del lujo.

Para sus 30 años, el museo de Orsay propone un enfoque renovado de este Segundo Imperio rico en innovaciones y de la «fiesta imperial», que prefigura nuestra sociedad de consumo y de espectáculos.

La comedia del poder
Franz-Xaver Winterhalter (según)Eugenia, emperatriz de los franceses© RMN-Grand Palais (Château de Versailles) / Gérard Blot
Luego de una vida de exilio y de intentos fallidos de volver al poder, Luis-Napoleón Bonaparte (1808-1873), sobrino de Napoleón I, es elegido primer presidente de la República francesa en diciembre de 1848.
El 2 de diciembre de 1851, en el aniversario de Austerlitz y de la coronación de su tío, se consuma el golpe de Estado mediante el cual el «príncipe-presidente» convierte la república en un imperio hereditario. Luis Napoleón aplaca la resistencia, aprisiona a los opositores, censura a la prensa, pero instaura el sufragio universal (masculino).
Luego de un voto masivo de los franceses, el Imperio es restaurado el 2 de diciembre de 1852.

Régimen validado por el voto popular, el bonapartismo de Napoleón III «consiste en reconstituir la sociedad francesa conmocionada por cincuenta años de revoluciones, en conciliar el orden con la libertad» (Luis Napoleón Bonaparte, Las ideas napoleónicas, 1839).
A fin de consolidar el apoyo popular en torno a su persona, el emperador utiliza la imagen (pintura, fotografía, grabado) para conmemorar y difundir los grandes momentos de una «gesta imperial» moderna y tradicional a la vez.

La propaganda imperial también se construye en torno a la joven emperatriz Eugenia (1826-1920). En enero de 1853, Napoleón III anuncia públicamente su casamiento mediante una declaración oficial que rompe con la antigua tradición.
Este matrimonio romántico aumenta la popularidad del emperador y la emperatriz, dedicada a las causas caritativas, incrementa aún más el carisma del régimen.

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