Musée d'Orsay: ¡Todos coleccionistas!Carpeaux y Dalou editados por la casa Susse

¡Todos coleccionistas!
Carpeaux y Dalou editados por la casa Susse

Jean-Baptiste Carpeaux, Susse Frères (fundidor)Joven madre© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Edición y fundición con arena


En el siglo XIX, los interiores burgueses se llenan de esculturas en bronce que reproducen, en miniatura, las obras famosas que maravillan a Todo París. Fabricadas de modo industrial y vendidas por catálogo, por numerosas fundiciones de arte, estas ediciones constituyen un ingreso importante para los artistas.

La técnica de reproducción más corriente es la fundición en arena. Este método complejo consiste en imprimir una obra en un molde en arena, antes de vaciar bronce en la cavidad, formada de este modo.
La extrema resistencia de los materiales utilizados, autoriza la repetición infinita de la operación, mientras que la finura de la reproducción, otorgada por este método, garantiza su éxito. Los clientes tienen luego la posibilidad de hacer variar numerosos elementos (patina, zócalo, etc.) según sus gustos, personalizando de este modo su adquisición.


Publicidad para la casa Susse Frères© Fonderie Susse

Historia de la Casa Susse


Famosa fundición del siglo XIX, galardonada con numerosos premios internacionales, la Casa Susse posee una historia de casi dos siglos. Originaria de Lorraine y especializada en la fabricación de muebles, la familia Susse se muda a París y se orienta hacia otros campos de actividad, como la venta de papeles y de productos de pintura.

Los comienzos de la fundición Susse estuvieron marcados por la firma de un primer contrato, el 27 de junio de 1837, con el artista Charles Cumberworth, para los derechos de la edición de la estatuilla Napolitana. En 1839, los hermanos adquirieron una fundición en la calle del Faubourg-du-Temple. Los Susse concluyen importantes contratos, para los derechos de la edición de Dalou en 1899 y de Carpeaux, en 1914.
En 1975, Arlette Susse decide vender la empresa familiar. Hoy en día la fundición Susse, situada en Arcueil, es la única gran casa del siglo XIX que mantiene su actividad.

 

Jean-Baptiste Carpeaux, Susse Frères (fundidor)Ugolin© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Jean-Baptiste Carpeaux (1827-1875) sigue la enseñanza de Rude y de Duret en la Escuela de Bellas Artes. Tras una estancia en Roma, regresa a París y lleva una activa vida social. Se convierte en retratista oficial de la familia imperial y trabaja en paralelo en obras de decoración. La edición forma parte del planteamiento artístico de Carpeaux. Los temas editados proceden de los envíos al Salón (Ugolin) o derivan de la obra monumental (La Danza). También edita retratos.

En 1868, instala sus talleres en Auteuil, donde trabaja principalmente la terracota. También prueba con el mármol y se dirige hacia fundidores como Barbedienne, para la edición en bronce. Tras la muerte de Carpeaux, su viuda controla ella misma el taller que sigue con las ediciones comenzadas en vida del escultor; también se reproducen obras inéditas.
Posteriormente, los herederos estrechan relaciones con la fundición Susse, estableciendo un primer acuerdo en 1911. Se firma un contrato el 1 de enero de 1914, otorgando a Susse la exclusividad completa en todos los materiales para once temas.

Aimé Jules Dalou, Susse Frères (fundidor)Campesino arremangándose n°0© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / René-Gabriel Ojéda

Dalou y la edición


El escultor Aimé-Jules Dalou (1838-1902) realiza, en sus comienzos, obras de temas intimistas; exiliado en Inglaterra, tras la Comuna, en la que toma una parte activa, Dalou regresa a Francia, después del armisticio de 1889, y empieza una carrera oficial. Primero influenciado por los barrocos flamencos, luego por la escultura francesa del siglo XVII, Dalou considera que sus esculturas no pueden ser reproducidas en otra materia que aquella que él había elegido: "Una obra está hecha para una materia y una dimensión. Cambiarla la desnaturaliza." En mayo de 1899, Dalou acaba sin embargo por dejarse convencer por los hermanos Susse, y firma su primer contrato de edición.

Cuando muere su hija Georgette, confiada al Orfanato de las Artes de Courbevoie, otorga nuevos contratos para editar las obras que seguían en el taller del artista. En total, Susse edita 76 obras de Dalou de manera ilimitada, lo que fomenta el uso de la técnica de la función en arena, a partir de obras matriciales en bronce.

 

 

Los contratos de edición


Contrato entre Dalou y Susse Frères, 10 de mayo de 1899© Fonderie Susse
A finales de los años 1830, surge la necesidad de desarrollar la protección de las obras originales. Varios factores incitan en efecto a crear contratos de edición, evitando cualquier litigio: el desarrollo masivo de las fundiciones de edición, el invento de la máquina para reducir de Achille Collas, la voluntad de exclusividad de un modelo, en la edición, y la creación de un galardón que premiaba la exposición de los productos de la industria, a partir de 1839. Los fabricantes toman la iniciativa de regular el mercado incipiente de los bronces de arte: reducciones o copias de esculturas existentes, modelos creados específicamente por un escultor-modelador.

El primer contrato entre una editorial y un escultor se concluyó entre Susse y Cumberworth, en 1837. A partir de 1843, la casa competidora de Barbedienne firma un contrato con el escultor Rude. Anteriormente, el "certificado" se aparentaba a una mera cesión de los derechos del artista, en beneficio del editor.
A partir de 1839, la Reunión de los fabricantes de bronce propone modelos de formularios, con el fin de enmarcar mejor las colaboraciones entre artistas y fundidores. El contrato más extendido es la concesión con duración ilimitada, mediante la que el autor de un modelo, cede a un editor, a cambio de un importe de dinero, el derecho de fabricar y de vender los ejemplares de edición, durante un periodo determinado, generalmente de tres a cinco años.

Aimé Jules Dalou, Susse Frères (fundidor)La verdad desconocida n°1© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Mutaciones en torno a 1900


Ante la evolución del gusto que se opera, a finales del siglo XIX - depuración del decorado bajo la influencia del japonismo y la condena del esteticismo burgués, al que se asimila la edición de esculturas - es toda la práctica de la edición que se transforma, en el umbral del siglo XX.
Intentando aproximarse de la "mano del artista", los editores limitan el número de las ediciones. Camille Claudel es una de las primeras en ver limitado el número de sus obras editadas.

Percibida como una prolongación de la obra original, la edición limitada rompe con la producción en masas, característica del siglo XIX. Deseando alejarse de las prácticas de la industria, algunos editores reanudan con la técnica de la cera perdida, que no permite la multiplicación de los ejemplares. Paralelamente a una constante modernización de los fondos de edición, a lo largo de todo el siglo XIX, se asiste a un acercamiento entre editores y artistas. La edición permite difundir las obras de artistas contemporáneos. Todas estas mutaciones conducen a que se aparte la fundición en arena, en beneficio de la cera perdida.