Musée d'Orsay: Charles Gleyre (1806-1874). El romántico arrepentido

Charles Gleyre (1806-1874). El romántico arrepentido

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De aprendiz parisino a bandido romano

Charles GleyreLos bandidos romanos© RMN-Grand Palais (musée du Louvre) / Gérard Blot
Huérfano a los doce años, Charles Gleyre es recibido por su tío, un modesto comisionado, en Lyon. En este contexto, sus talentos artísticos deberían orientarse al «diseño industrial» aplicado a la industria textil, pero el joven aspira al verdadero arte: a la pintura. Después de cursar la escuela de dibujo de Lyon, ingresa en 1825 a la Escuela de bellas artes de París y descubre la capital artística en plena efervescencia.

A pesar de su inscripción en el taller de Louis Hersent, pintor conformista y cortesano, Gleyre manifiesta una sensibilidad romántica, libre y excesiva. Copia a Théodore Géricault y Pierre-Paul Prud’hon, figuras trágicas cuyas recientes muertes son el tema principal de las conversaciones del taller.

Continúa su formación en Italia en 1828, a fin de ver a Miguel Ángel, cuya fuerza expresiva lo seduce. En Roma conoce a su compatriota suizo Léopold Robert, que vive en ese momento un gran éxito debido a sus pinturas que retratan escenas de bandidos en la campiña romana, tema pintoresco, heroico y moderno. Basándose en el mismo tema, Gleyre realizó en 1831 su primer cuadro – Les Brigands romains [Los bandidos romanos] –, una escena de un realismo sádico inédito, en concordancia con las composiciones frenéticas de Berlioz.
La obra es tan violenta e irreverente que es imposible exponerla, y será condenada al anonimato del taller. El joven pintor descubre entonces con tristeza la distancia que separa los sueños de gloria de la libertad de creación.

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