Musée d'Orsay: Masculino / Masculino. El hombre desnudo en el arte de 1800 hasta la actualidad.

Masculino / Masculino. El hombre desnudo en el arte de 1800 hasta la actualidad.

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El Desnudo heroico

George Hoyningen-HueneHorst P. Horst, Photographie© Droits réservés

El concepto e incluso la palabra de héroe son una herencia de la Grecia antigua: medio dios o simple mortal que trasciende su condición humana para convertirse en un exemplum virtutis, encarna un ideal. La admiración por el arte y la cultura de la Antigüedad explica la omnipresencia del héroe en los círculos académicos, en particular en cuanto a los temas obligatorios para los candidatos al premio de Roma: la gran pintura de historia se nutre de las proezas de los súper hombres, con el más perfecto aspecto corpóreo.

Vínculo de valores nobles e universales, esta correspondencia entre la anatomía y la virtud del héroe hace referencia al concepto neoplatonista que asocia la belleza y el bien. La desnudez del héroe parece tan obvia que el “desnudo heroico” es el objeto de un debate recurrente para la representación de grandes hombres, ya sea del pasado como contemporáneos, tan incongruente como pueda parecer el resultado.
El heroísmo no es un estado. Es una forma de ser reveladora de una fuerza de carácter fuera de lo común: aunque la fuerza de Hércules sea indisociable de sus proezas, la astucia de David le permite vencer al poderoso Goliat. En ambos casos, poseen una fuerza guerrera particularmente valorizada por un siglo XIX sediento de virilidad y de afirmación patriótica: más que nunca, representa el ideal por alcanzar.

Cabe esperar la crisis de la masculinidad en el siglo XX, para asistir a la renovación del estatuto del héroe, cada vez más contemporáneo, y a la diversificación de sus características físicas.
Sin embargo, ya sea una estrella o un creador como Yves Saint-Laurent, o también hombres jóvenes de las calles de Harlem, pintados por el americano Kehinde Wiley, el poder evocador de la desnudez sigue presente.

Los Dioses del estadio

Pierre y Gilles (nacidos respectivamente en 1950 y en 1953)Viva Francia© Pierre et Gilles

A lo largo del siglo XIX se inicia una nueva mirada hacia el cuerpo, más médica e higienista, cuya incidencia sobre el concepto del desnudo artístico es considerable. Se multiplican los movimientos de educación física y los gimnasios. El “deportista” fascina y, como por ejemplo del pintor Eugene Jansson, se acude para admirar y codiciar el poder viril de su cuerpo en los lugares donde se exhibe.
Esta concepción halla su realización en el culturismo, admiración narcisista de un cuerpo convertido en objeto que se puede labrar como si se tratase de una obra. El hombre moderno de morfología atlética se convierte en un nuevo ideal potencial: encarna una belleza que da pie, sin lugar a dudas, a la comparación con el arte grecorromano.

Vinculado con la afirmación de una identidad nacional, el atleta llega a personificar la fuerza bruta de la nación y una capacidad para defender al país, en tiempos de guerra. En Estados Unidos en la década de 1930, es el objeto de un desarrollo particular, con la valorización del hombre simple que combina fuerza física y valentía.
Los regímenes totalitarios pervierten, por su parte, el culto del atleta al servicio de su ideología: Alemania lo asocia de forma demiúrgica a la mera invención que representa el hombre “ario”, mientras que el Gobierno de Mussolini erige los ídolos de mármol, en el Stadio dei Marmi.

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