Musée d'Orsay: Picasso. Azul y rosa

Picasso. Azul y rosa

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AnónimoPicasso en la plaza Ravignan© RMN-Grand Palais (Musée national Picasso-Paris) / Mathieu Rabeau © Succession Picasso 2018
« Au rendez-vous des poètes »
Sin duda tras su instalación en el Bateau-Lavoir, en mayo de 1904, es cuando Picasso inscribe con lápiz azul, tras la puerta de su taller de Montmarte, esta fórmula programática: « Au rendez-vous des poètes » (La reunión de los poetas).
Picasso vive entonces en el seno de la colonia de artistas instalados en la Butte de Montmartre que cuenta con muchos de sus compatriotas como Paco Durrio, y se rodea de una constelación de amigos poetas como Max Jacob, Guillaume Apollinaire y André Salmon.

Estos últimos forman parte de sus primeros admiradores y le despiertan el gusto por la nueva poesía que impregna profundamente las obras del « periodo rosa ».

Pablo PicassoMujer con corneja© Toledo Museum of Art © Succession Picasso 2018
Hacia el rosa
Desde los primeros meses del año 1905, y en la línea de las obras ejecutadas en las primeras semanas de 1904, la gama de colores de Picasso se amplía.
Este paso, difuso, se opera en primer lugar sin mayores modificaciones del estilo de figuras, en las que el manierismo y las deformaciones expresionistas son comunes a las del « periodo azul ».

El artista ejecuta entonces numerosos lienzos inspirados en Madeleine, con la que mantiene una relación amorosa.
Estos retratos permiten seguir el abandono progresivo de la monocromía azul en beneficio de una paleta de colores matizada que va del rojo más vivo del traje de la >Mujer con corneja al blanco lechoso de la encarnación de la Mujer en camisa.

Durante el verano de 1905, el viaje a Holanda despierta en él una nueva atención por los trajes tradicionales y por los paisajes pintorescos. Los cuerpos exuberantes de las mujeres de Schoorl inspiran a Picasso un interés creciente por los efectos esculturales en pintura.

Pablo PicassoFamilia de acróbatas con un mono© Gothenburg Museum of Art / Photo Hossein Sehatlou © Succession Picasso 2018
Saltimbanquis
El ciclo de los Saltimbanquis, que se desarrolla simultáneamente en pintura, dibujo, grabado y escultura se extiende de finales de 1904 a finales de 1905.
Se distinguen dos temáticas principales: la de la familia, que escenifica la paternidad de Arlequín, y la del circo, al asociar al personaje de la commedia dell’arte, gráciles siluetas de acróbatas, bufones u organistas.

Estos dos enfoques convergen en la Familia de saltimbanquis con mono, un gran gouache que figura en la exposición de la galería Serrurier de febrero de 1905.
Inspiradas por la compañía de circo Médrano, situado en la esquina de la rue des Martyrs y del boulevard Rochechouart, estas composiciones se caracterizan por su gravedad.

Picasso no se interesa tanto por el espectáculo, que se suele dejar fuera del cuadro, sino por el otro lado del decorado, ese punto intermedio entre los mundos que reconcilia la trivialidad más ordinaria y la gracia más profunda.
Allí donde podríamos esperar movimiento, hay ligereza, alegría, y practica una pintura estática, compacta y melancólica que culmina en otoño con La Familia de acróbatas en el que trabaja desde la primavera. Esta gran obra maestra de 1905 pertenece a la colección Chester Dale, con unas condiciones de legado a la National Gallery of Art de Washington que no permiten que sea prestada.

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