Musée d'Orsay: Charles Gleyre (1806-1874). El romántico arrepentido

Charles Gleyre (1806-1874). El romántico arrepentido

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El tirso y la rueca: la invención del arte femenino

Charles GleyreLa danza de las bacantes© J.-C. Ducret, Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne
Último cuadro expuesto al público parisino (Salón de 1849), la Danse des bacchantes [Danza de las bacantes] sorprendió a los amantes de las bacanales, tema clásico desde la época de Tiziano y Poussin: sin Baco, Sileno, ni sátiros el cuadro ya no es mitológico ni fabuloso: es histórico y religioso.

Gleyre pinta un rito misterioso, violento y exclusivamente femenino, cristalizado por un dibujo preciso y una ejecución uniforme, que generan una «coreografía que es a la vez noble y frenética, furibunda y rítmica», como lo destaca un crítico.

Charles GleyreMinerva y las Gracias© Nora Rupp, Musée cantonal des Beaux-Arts de Lausanne
Al igual que Penteo, la Danza revela una nueva lectura, difundida en los años 1830, de los orígenes de la civilización griega antigua y sus cultos: contrariamente a la visión solar, viril y apolínea propuesta por Winckelmann a partir de mediados del siglo XVIII, Gleyre describe una Grecia primitiva, oriental y dionisíaca basándose en la obra del historiador de religiones Friedrich Creuzer.

Los temas antiguos permiten al artista esbozar una reflexión personal y sorprendente del origen del arte, que no hace referencia a Apolo ni a Orfeo: la Danza inventada por las bacantes, la música ofrecida por Minerva a los animales, el arte de hilar enseñado por la bella Ónfale al ridículo Hércules, o incluso la poesía romántica compuesta por Safo: el secreto de las artes es un privilegio de las mujeres, adquirido gracias a la connivencia misteriosa e intuitiva con las fuerzas creativas divinas.

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