Artes decorativas

objet, Alexandre Charpentier, Alexandre Bigot, Fontaine, Boiserie de salle à manger, entre 1900 et 1901
Alexandre Charpentier, Alexandre Bigot, Fontaine
Boiserie de salle à manger, entre 1900 et 1901
Musée d'Orsay
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Hervé Lewandowski
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"¿Dónde y a qué precio buscará el Louvre del futuro la continuación de la sección especial, tan rica en maravillas de todo tipo, dedicada a bronces, orfebrería, esmaltes, marfiles, etc.?". Léonce Bénédite, conservador del Museo de Luxemburgo, planteaba esta extraña premonición en un artículo publicado en 1892 en la Gazette des Beaux-Arts.

 

¿Un espacio para las artes decorativas?

La respuesta a este interrogante llegó mucho después, con la inauguración del Museo de Orsay en 1986. Dedicado a las artes de la segunda mitad del siglo XIX, con un programa museístico que busca reforzar las correspondencias que se establecen desde los inicios del Segundo Imperio entre arquitectura, pintura, escultura y artes decorativas, el Museo de Orsay estaba destinado a ofrecer una extensión natural al Departamento de objetos de arte del Louvre, cuyas colecciones se extienden hasta el final del reinado de Luis Felipe.

Sin embargo, cuando se decidió la creación del Museo de Orsay en la década de 1970, las colecciones de obras de arte conservadas por los museos nacionales franceses resultaron ser demasiado pequeñas para permitir la realización de este ambicioso programa. Las obras encargadas para los palacios imperiales o las grandes administraciones del Estado habían permanecido in situ en la mayoría de los casos, y muchas otras habían sido destruidas durante los combates de la Guerra de 1870 o los incendios que marcaron la Comuna en 1871.

Por lo tanto, las colecciones de artes decorativas del Museo de Orsay se construyeron a partir de un primer conjunto del antiguo Museo de Luxemburgo y sus descendientes, y algunas piezas del museo del Louvre. Incluso antes de que el museo se abriera al público, fueron necesarios diez años de trabajo para identificar e intentar agrupar las demás obras disponibles pertenecientes al Estado, y realizar una gran campaña de adquisiciones. Por ello, cuando se inauguró el museo, los muebles, la orfebrería, las cerámicas, los esmaltes y la cristalería pudieron encontrar su lugar en el conjunto interdisciplinario que se ofrece actualmente al público.

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Henry Van de Velde, Chaises
Henry Van de Velde
Chaises
ADAGP, Paris 2021 © Musée d'Orsay / Sophie Crépy

El museo de Luxemburgo, la galería de Jeu de Paume y el Museo Nacional de Arte Moderno

En 1818, Luis XVIII decidió crear un museo dedicado a los artistas vivos en el Palacio de Luxemburgo de París. A excepción de una presentación de las producciones de las manufacturas de Sèvres, de los Gobelinos y de Beauvais entre 1874 y 1882, el Museo de Luxemburgo no incluyó el arte decorativo dentro de sus colecciones durante largo tiempo. El estatuto administrativo del establecimiento explica en gran medida esta situación.

En realidad, el Museo de Luxemburgo dependía de la Dirección de Bellas Artes y no de la administración de los Museos Nacionales. Por lo tanto, fue necesario esperar a que las artes decorativas fueran admitidas en los Salones anuales, en los cuales el Estado compraba las obras destinadas en particular al Museo de Luxemburgo. Esta introducción fue efectiva en 1891 para el Salón de la Sociedad nacional de Bellas Artes, y en 1895 para el de la Sociedad de Artistas franceses.

A pesar de ciertas hostilidades ante la entrada de las artes "menores" en Luxemburgo, se añadió una sección de objetos de arte a las colecciones de pintura, escultura y artes gráficas a partir de 1892. Sin embargo, la ausencia de un crédito especial de adquisición y la pequeñez de los espacios de exposición, impidieron que a esta sección se le diera la importancia deseada, y que incluyera las artes mobiliarias.

Aunque aumentó gracias a las donaciones de artistas contemporáneos, como un plato de gres donado por Jean-Charles Cazin en 1895, dos jarrones de vidrio donados por Louis Comfort Tiffany en 1919, etc.), y algunos raros obsequios de aficionados (en particular, una serie de esmaltes pintados por Paul Grandhomme donados por Charles Hayem en 1898, o un conjunto de tapices de Blanche Ory-Robin donado por la señora Stern en 1914, la variedad de las colecciones era muy limitada.

Muchos artistas importantes, como Hector Guimard o Louis Majorelle (por nombrar solo creadores franceses) estaban ausentes. Al margen de las pocas obras en cristal de Tiffany mencionadas anteriormente, no había espacio para artesanos ni decoradores extranjeros.

El largo purgatorio que vivió el Art Nouveau desde principios de la década de 1920 frenó el crecimiento de esta nueva sección, y provocó rápidamente un primer desmembramiento de colecciones, que quedaron en estado embrionario. Ya en 1910, probablemente por falta de espacio, la chimenea de Adrien Dalpayrat fue enviada a Besanzón. Posteriormente, especialmente a partir de 1931, se realizaron otros préstamos destinados a Marsella, Montpellier, Nantes y también a París, al Museo de Artes Decorativas.

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objet, Adrien Dalpayrat, Adèle Lesbros, Cheminée, entre 1893 et 1894
Adrien Dalpayrat, Adèle Lesbros
Cheminée, entre 1893 et 1894
Musée d'Orsay
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Jean Schormans
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Sin embargo, las donaciones de David David-Weill y Jean Schmit en 1938, y posteriormente del hermano de Ambroise Vollard en 1943, permitieron el ingreso en las colecciones nacionales de cerámicas y maderas esculpidas de Gauguin. A principios de la década de 1970, algunos de estos objetos ingresaron en el Museo del Impresionismo, instalado en el Jeu de Paume desde 1947.

Cuando el Museo Nacional de Arte Moderno, heredero del antiguo Museo de Luxemburgo, abrió sus puertas en el Palais de Tokyo en 1937, no contaba con una sección de arte decorativo. Después del envío masivo de una gran cantidad de cerámicas a los museos de Sèvres y Limoges, solo quedaban poco más de 300 objetos, principalmente de los años 1890 a 1914, que luego serían transferidos al museo de Orsay.

A estos se sumaron los depósitos de algunas decenas de piezas: obras de artistas nacidos después de 1870, y objetos devueltos luego de ser prestados a museos del resto de Francia. La mayoría de ellos también procedían de la antigua colección del Museo de Luxemburgo, en particular Histoire de l'eau [Historia del agua] de Henry Cros, una obra que había sido devuelta por el Museo de Arte e Historia de Narbona.

1977-1986: el nacimiento de una colección

La creación del Museo de Orsay ofreció una oportunidad única para reunir obras dispersas en varios museos o administraciones, donde a menudo no eran fácilmente accesibles al público: el Mobiliario nacional, el ministerio de Asuntos Exteriores, los museos-castillos de Fontainebleau, Compiègne y Malmaison, los museos del Louvre y Cluny, etc.

Este trabajo de reubicación, que involucró más de un centenar de obras, permitió en particular enriquecer el período comprendido entre 1850 y 1880 con obras maestras de la ebanistería, como el mueble para medallas de Charles Guillaume Diehl, y bronces decorativos como los candelabros de Charles Crozatier del Palacio de las Tullerías.

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objet, Fourdinois et Fossey, André Allar, Achard, Hippolyte Rousselle, Paul Sédille, Hurpin, Quillard, Primo, Rosa, Gélin, Porte monumentale, en 1878
Fourdinois et Fossey, André Allar, Achard, Hippolyte Rousselle, Paul Sédille, Hurpin, Quillard, Primo, Rosa, Gélin
Porte monumentale, en 1878
Musée d'Orsay
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Jean Schormans

Para el período del Art Nouveau, la contribución más importante, de excepcional valor, es la gran boiserie creada por Jean Dampt para la condesa de Bearn en torno a los años 1900-1906, extraída de las reservas del Museo de Artes Decorativas, así como el vitral de Albert Besnard y Henri Carot.

Una activa política de adquisiciones se llevó a cabo tan pronto como se puso en marcha la prefiguración del Museo de Orsay en 1977 con el fin de completar las colecciones existentes. Se enriquecieron con cerca de 800 obras creadas entre 1877 y 1986, entre las cuales se destacan dos conjuntos numéricamente importantes, pero cuyo valor es más bien documental: un centenar de moldes de orfebrería y modelos de yeso de Carlo Bugatti, y más de un centenar de objetos del fondo Eiffel, donados por la familia Granet.

Las adquisiciones más espectaculares estuvieron relacionadas con las creaciones de los diseñadores (arquitectos, decoradores, escultores o artesanos) que se convirtieron en protagonistas del Art Nouveau en toda Europa a partir de la década de 1890. El primer ejemplo de una serie exitosa de compras, una rara boiserie completa de Alexandre Charpentier, fue comprada mediante un derecho de adquisición preferente en una venta pública en diciembre de 1977.

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objet, Alexandre Charpentier, Alexandre Bigot, Fontaine, Boiserie de salle à manger, entre 1900 et 1901
Alexandre Charpentier, Alexandre Bigot, Fontaine
Boiserie de salle à manger, entre 1900 et 1901
Musée d'Orsay
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Hervé Lewandowski
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A lo largo de los años, otros conjuntos de muebles notables completaron las omisiones más flagrantes: obras de Hector Guimard, mobiliario de la residencia Aubecq, realizado por Victor Horta, obras de la escuela de Nancy con Louis Majorelle, Emile Gallé y André Vallin, muebles extraños de François-Rupert Carabin o, en el ámbito extranjero, obras de Adolf Loos, de Gustave Serrurier-Bovy, Frank Lloyd Wright, Otto Wagner, de Josef Hoffmann y Henry Van de Velde.

Otras compras más puntuales de muebles u objetos completan este panorama del Art Nouveau y dan fe de su rápida difusión en Francia: fayenza y cristalería de Emile Gallé, vitrales de Jacques Gruber, gres de Jean Carriès, platería de Paul Follot, etc... Entre las obras extranjeras, se destaca un jarrón de Otto Eckmann, asientos de Carlo Bugatti, un gabinete de Ernest Gimson, tapices de Charles Voysey, obras de orfebrería de Josef Hoffmann, cristalería de Koloman Moser, etc.

Del período anterior, de los años 1850 a 1880, el museo adquirió una serie de obras maestras que aparecieron en una o más exposiciones universales. El suntuoso mueble de baño en plata, ofrecido como regalo de bodas a la duquesa de Parma y completado en 1851 por el orfebre François-Désiré Froment-Meurice es uno de los ejemplos más prestigiosos. También se destaca un pequeño grupo de obras inglesas, boiseries pintadas, muebles, tapices, cerámicas y platería que evocan el papel desempeñado por Augustus y Edward Pugin, William Morris y sus discípulos, en la promoción de una estética más adaptada a la vida moderna.

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objet, François-Désiré Froment-Meurice, Félix Duban, Jean Feuchère, Adolphe Victor Geoffroy-Dechaume, Michel Liénard, E. Sollier, Louis Joseph Grisée, Jacob Meyer-Heine, Table : toilette de la duchesse de Parme, entre 1845 et 1851
François-Désiré Froment-Meurice, Félix Duban, Jean Feuchère, Adolphe Victor Geoffroy-Dechaume, Michel Liénard, E. Sollier, Louis Joseph Grisée, Jacob Meyer-Heine
Table : toilette de la duchesse de Parme, entre 1845 et 1851
Musée d'Orsay
1981
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
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Dentro de estas adquisiciones, las donaciones (cerca de 190 obras), ocupan un lugar destacado: amigos del Museo de Orsay, herederos de mecenas, coleccionistas, anticuarios y galerías de arte, contribuyeron enormemente al rápido crecimiento de las colecciones. Tres prestigiosas donaciones permitieron el ingreso sucesivo de un vitral excepcional de Louis Comfort Tiffany, inspirado en la obra de Henri de Toulouse-Lautrec (donación de Henry Dauberville y sus hijos Béatrice y Guy-Patrice, 1979), unos cincuenta moldeados en hierro fundido de Hector Guimard (donación de la Sra. de Menil, 1981), y un raro mobiliario blanco de Charles Rennie Mackintosh (donación de Michel David-Weill, 1985).

Finalmente, se debe rendir un homenaje especial a los descendientes de artistas que aceptaron desprenderse de obras mantenidas durante mucho tiempo en su familia: donación Auscher, Boule, Bourgogne, Dufresne de Saint-Léon, Guilleminault, Haguenauer y Humblot, Hirtz, Lomon-Hawkins, Ruprich-Robert y Saint Saulieu.

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objet, Henri de Toulouse-Lautrec, Louis Comfort Tiffany, Au Nouveau Cirque, Papa Chrysanthème, vers 1894
Henri de Toulouse-Lautrec, Louis Comfort Tiffany
Au Nouveau Cirque, Papa Chrysanthème, vers 1894
Musée d'Orsay
Don Henry Dauberville au nom de ses enfants, Béatrice et Guy-Patrice, 1979
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Gérard Blot
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A partir de 1986: profundización y nuevas conquistas

De esta forma, al inaugurarse en diciembre de 1986, el inventario de las colecciones de artes decorativas del Museo de Orsay contaba con más de mil piezas, y se completaba con algo menos de un centenar de obras prestadas por otros establecimientos. La política de adquisiciones prosigue desde entonces, para ofrecer al público un panorama cada vez más completo de la segunda mitad del siglo XIX en el ámbito de las artes decorativas. Las colecciones se han beneficiado de este sistema de dación, que autoriza el pago de derechos de sucesión mediante la entrega de obras de arte. De esta forma ingresaron al museo piezas excepcionales, como el jarrón cubierto Eaux dormantes [Aguas durmientes] de Emile Gallé (1995) , o la lámpara Nénuphar [Nenúfar] de Louis Majorelle y Daum Frères (1996).

Para sus adquisiciones, el museo se orienta a partir de la década de 1990 hacia la producción de países aún mal representados como Alemania, los países escandinavos o de Europa central, para presentar toda la diversidad de la creación durante el período de la historia del arte cubierto por el museo.

Esta política de enriquecimiento de las colecciones permite al Museo de Orsay ofrecer un panorama casi completo de la producción del movimiento del Art Nouveau en Europa y Estados Unidos. Estas "escuelas extranjeras" se presentan en el pabellón Amont desde 2011, y son una contraparte de las salas del nivel intermedio del Sena, reservadas a las escuelas francesas y belgas.

A partir de mediados de la década de 2000, el museo ha buscado completar esta presentación única dentro de una sola institución. A raíz de esto, ingresaron recientemente a las colecciones obras representativas del Art Nouveau neerlandés de Joan C. Altorf y de la manufactura de Rozenburg, o incluso algunas obras complementarias a las escuelas que ya se encontraban bien representadas, como en el caso de la escuela inglesa, con el tapiz L’adoration des mages [La adoración de los magos] de Morris, inspirado en la obra de Edward Burne-Jones y donado por P. Bergé o, recientemente, gracias a la generosidad de la SAMO, el vitral que representa al profeta Enoc , proveniente también de los talleres de Morris e inspirado en un dibujo de Edward Burne-Jones. Asimismo, la representación escandinava se ha visto enriquecida por la adquisición de obras de Akseli Gallen-Kallela, Eliel Saarinen y Lars Kinsarvik.

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objet, Lars Kinsarvik, Fauteuil, vers 1900
Lars Kinsarvik
Fauteuil, vers 1900
Musée d'Orsay
2003
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
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Sin embargo, las corrientes y artistas históricamente presentados en el Museo de Orsay no se han descuidado. En el período que va desde la década de 1850 hasta finales de la de 1880, las adquisiciones fueron numerosas y, sobre todo, orientadas a ofrecer un panorama más amplio de las artes decorativas francesas, a medida que aumentaba el interés de los historiadores del arte y del público en este ámbito. Por ello, las obras de grandes manufacturas como Christofle & Cie y Barbedienne, que encarnaban la tan buscada alianza entre el arte y la industria durante este período, siguen siendo un importante eje de enriquecimiento de las colecciones, con obras como la jardinera esmaltada diseñada por el pintor James Tissot, que reflejan condiciones de producción y difusión radicalmente diferentes.

También se pudieron completar dos fondos de referencia de artistas icónicos del Art Nouveau, a través de la compra en venta pública del sorprendente dragón heráldico o de la lámpara galanto de Emile Gallé; y la compra a los descendientes del artista de un conjunto de muebles de Serrurier-Bovy, que incluye dos piezas de la serie "sílex".

El museo también quería abrir sus colecciones a las artes decorativas de la década de 1910, un período muy especial que siguió al declive del movimiento del Art Nouveau y presagió el estilo internacional del período de entreguerras y el art déco. El segundo nivel del pabellón Amont está dedicado a este período; las colecciones de artes decorativas interactúan con pinturas y esculturas. De esta forma ingresaron en las colecciones obras de Maurice Dufrêne o muebles de Paul Follot, adquiridas en particular durante la dispersión de los objetos de su residencia parisina en una venta pública en 2011, como el prestigioso gabinete de madera dorada, o un par de sillas con respaldo con motivos de frutas. El museo también adquirió, en la misma línea, un sillón "bergère" de Adrien Karbowsky, que había pertenecido a Jacques Doucet, y otro sillón del mismo tipo, obra de juventud de Emile Ruhlmann.

Sin la generosidad privada, que nunca ha cesado, hoy no se encontrarían obras de prestigio en las colecciones del Museo de Orsay. Entre estas, podemos citar La main aux algues et aux coquillages [La mano con algas y conchas] , el jarrón Raisins mystérieux [Uvas misteriosas] y más recientemente, otros dos jarrones sobre los temas de la vid y el mar, ofrecidos por los descendientes de Emile Gallé, cuya renovada generosidad ayuda a consolidar el lugar de este artista excepcional dentro de las colecciones, pero también la Fontaine-lavabo [Fuente-lavabo] de François-Rupert Carabin, ofrecida por la Sociedad de Amigos del Museo de Orsay, o la increíble donación Rispal (2005) dedicada al Art Nouveau, que incluye 250 obras. El magistral escritorio de Henry Van de Velden, expuesto en la secesión de Múnich fue adquirido en una venta pública en 1990 gracias al mecenazgo del Crédit Lyonnais, mientras que el escritorio de dama del mismo artista se incorporó a las salas del museo gracias a la donación del diario japonés Mainichi en 1995. Más recientemente, a principios de 2020, el museo recibió como legado un importante conjunto de obras del ceramista Taxile Doat.

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objet, Emile Gallé, Raisins mystérieux, en 1892
Emile Gallé
Raisins mystérieux, en 1892
Musée d'Orsay
Don de Mme Jean Bourgogne et de ses enfants, en souvenir de Jean Bourgogne petit-fils d'Emile Gallé par l'intermédiaire de la Société des Amis du musée d'Orsay, 2000
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Hervé Lewandowski
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Esta colección única es ampliamente presentada al público: para el comienzo del período, se abrirán nuevos espacios de exhibición a principios de 2022, para destacar cada una de estas obras complejas y virtuosas. Obras maestras de exposiciones mundiales, y ejemplos de inspiraciones japonesas y orientales, o del auge de los neoestilos, se darán cita en este nuevo espacio, ubicado en las salas históricas del Museo de Orsay. La colección de Art Nouveau belga, parisina y de Nancy, así como las secuencias dedicadas al modernismo catalán y al estilo Liberty italiano se exhiben en la sección Amont del nivel intermedio del Sena. Desde 2011, el pabellón Amont reúne a escuelas del norte y este de Europa, así como las artes decorativas francesas de la década de 1910.

Finalmente, desde los orígenes de la creación del Museo de Orsay, el gabinete de artes gráficas ha reunido una colección de dibujos relacionados con las artes decorativas y la arquitectura. Inicialmente, se transfirieron a Orsay alrededor de setenta dibujos arquitectónicos y de artes decorativas (dibujos arquitectónicos de Viollet-le-Duc, Victor Baltard o Charles Garnier, por ejemplo). Esta colección se ha beneficiado de una política de enriquecimiento continuo. En el campo específico de las artes decorativas, las adquisiciones se centraron principalmente en el final del período y en el movimiento Art Nouveau. En el ámbito francés, dos grandes artistas, Héctor Guimard y Emile Gallé, están particularmente bien representados en el fondo gracias a dos donaciones excepcionales. En mayo de 1986, el nieto de Emile Gallé, el Sr. Jean Bourgogne, y su esposa, donaron al museo todos los dibujos, fotografías y manuscritos que aún conservaban: más de 1500 documentos, la mayoría inéditos.

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dessin, Emile Gallé, Coquelicot, entre 1863 et 1930
Emile Gallé
Coquelicot, entre 1863 et 1930
Musée d'Orsay
Don de M. et Mme Jean Bourgogne, petit-fils d'Emile Gallé, et son épouse, 1986
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / RMN
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Luego, en 1995, ingresaron más de dos mil documentos de la agencia de Hector Guimard, descubiertos en 1968 en un cobertizo de jardín en el dominio de Saint-Cloud por dos estudiantes de arquitectura de la Escuela de Bellas Artes: Alain Blondel e Yves Plantin, apasionados por la obra del arquitecto, que ya había sufrido grandes pérdidas. Planos, alzados, impresiones, dibujos, calcos, bocetos y dibujos de trabajo ilustran todas las actividades del artista en los campos de la arquitectura, el mobiliario y todos los elementos de la decoración de interiores, permitiendo seguir todo el proceso creativo de grandes obras como el Castel Béranger, el Castel Henriette, la sala Humbert de Romans, el metro de París y la residencia Nozal.

Además, en 1997, el museo tuvo la rara oportunidad de adquirir un conjunto excepcional de dibujos que ilustran la carrera de tres grandes arquitectos vieneses inspirados en Otto Wagner, uno de los creadores de la Secesión. Las cuarenta y dos láminas de Otto Schönthal, Emil Hoppe y Marcel Kammerer, incluyen simultáneamente proyectos de estudio realizados en el taller de Wagner, sus participaciones en concursos, así como archivos completos sobre edificios construidos y de primera importancia, como la villa Vojcsik y el Grand Hotel Wiesler en Graz. Este rico conjunto proporciona un impresionante contrapunto arquitectónico al mobiliario de Otto Wagner, Josef Hoffmann, Adolf Loos y a las creaciones de la Wiener Werkstätte.