Guerrier tartare à cheval

Antoine-Louis Barye
Guerrier tartare à cheval
en 1855
bronze patiné, partiellement émaillé et doré
H. 49,5 ; L. 44,0 ; P. 27,0 cm.
Don de la Société des Amis du musée d'Orsay, 1988
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Christian Jean
Antoine-Louis Barye (1795 - 1875)
Artwork not currently exhibited in the museum

Existen en la edición de bronces de Barye algunas fundiciones excepcionales debido a sus decoraciones de esmaltes "champlevés". Parecen tener todos la misma procedencia: la colección de Emile Martin. Asociado con el escultor en el marco de la sociedad Barye et Compagnie, este ingeniero, director de la fundición de Fourchambault, ha asegurado la difusión industrial de los bronces del artista de 1845 a 1857. La idea atrevida de estos bronces enriquecidos por una contundente policromía, procede seguramente del propio Martin. ¡En efecto, la idea de la interpretación, que tiende a transformar la obra del estatuario en un objeto de mera decoración, no era sin duda del gusto de Barye! Sin embargo, de existir un modelo del célebre escultor perfectamente adecuado a la rica coloración, sería este arisco guerrero tártaro. La doble aportación del esmalte y del dorado no es fortuita: permite potenciar el exotismo, meramente imaginario del guerrero.
Numerosas versiones más, del mismo tema, no incluyen generalmente el zócalo neo-renacentista, y mantienen el aspecto más habitual del bronce patinado. Este ejemplar policromo es aparentemente único. La fecha de 1855 inscrita en el zócalo, se corresponde a la primera Exposición Universal de París. Con motivo de este acontecimiento, Barye fue galardonado con una medalla de oro. El Guerrero tártaro, en bronce patinado, se encuentra también en el catálogo de sus envíos. Nos imaginamos fácilmente el éxito que tuvo este tipo de estatuita pintoresca, acerca de una clientela burguesa, ávida de enriquecer su decoración.