Paul Gauguin

Odilon Redon
Paul Gauguin
entre 1903 et 1905
huile sur toile
H. 65,0 ; L. 54,0 cm.
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Odilon Redon (1840 - 1916)
Niveau supérieur, Galerie Françoise Cachin

Este retrato de Gauguin fue sin duda inspirado por la muerte del artista, el 8 de mayo de 1903 en las islas Marquesas. En noviembre, Redon publica un texto de alabanzas a Gauguin, "refinado salvaje, grandioso y delicado". Hecho único en su obra, dedica varios homenajes al pintor que probablemente conoció en 1886.
En la década de 1890, ambos artistas fueron reconocidos como los maestros del simbolismo, de un arte de la sugerencia.
El perfil negro de Gauguin se destaca aquí, en un medallón a la manera de los relieves funerarios o de las medallas de la Antigüedad. Redon no ha intentado hacer un retrato parecido y solo utiliza la característica nariz "inca" y el largo cabello, orgullo de Gauguin.
En estos signos, veía su ascendencia peruana, este lado "salvaje" que pretendía incansablemente alcanzar.
El tiempo y los sufrimientos no se aprecian en este rostro juvenil y andrógino enmarcado de "flores de sueño". Como a contraluz, los rasgos se distinguen a penas, rodeando de misterio un perfil que parece a punto de desaparecer. El fondo de oro pone de relieve el carácter sagrado y precioso de lo que es una evanescente y gloriosa aparición, en lugar de un rostro de carne y hueso.
Así, lejos de toda solemnidad convenida, Redon también celebra, mediante esta apoteosis de un amigo glorificado, una fe común en la transcendencia del arte.