Portrait de l'artiste

Vincent Van Gogh
Portrait de l'artiste
en 1889
huile sur toile
H. 65,0 ; L. 54,2 cm.
Don de Paul et Marguerite Gachet, enfants du docteur Gachet, 1949
© Musée d’Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Vincent Van Gogh (1853 - 1890)
Niveau supérieur, Galerie Françoise Cachin

Como Rembrandt y Goya, Vincent van Gogh se tomó por modelo, con frecuencia a él mismo; se cuentan más de 43 autorretratos, pintados o dibujados, durante cerca de diez años de trabajo. Igual que estos maestros del pasado, se observa sin complacencia, delante del espejo. Pintarse uno mismo no es un acto anodino: se trata de una interrogante que, a menudo, desencadena los vértigos identitarios.
Así mismo, escribe a su hermana: "Busco una semejanza más profunda que la obtenida por el fotógrafo". Y más tarde a su hermano: "Dicen y me lo creo fácilmente, que cuesta conocerse a sí mismo. Pero tampoco resulta obvio pintarse a sí mismo. Los retratos pintados por Rembrandt son más que el natural, rozan la revelación".
Enfocado en busto, el artista se presenta con chaqueta, y no con la habitual bata de trabajo. Todo contribuye en concentrar la atención en el rostro. Sus rasgos son duros y demacrados, su mirada de ojeras verdes parece intransigente y ansiosa. La tonalidad dominante, verde ajenjo y turquesa claro, encuentra una oposición en su color complementario, el anaranjado fuego de la barba y del cabello.
Con la inmovilidad del modelo, contrastan las curvas ondulantes del cabello y de la barba, que encuentran un eco amplificado en los arabescos alucinatorios del fondo.