Portrait de Madame Cézanne

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Paul Cézanne
Portrait de Madame Cézanne
entre 1885 et 1890
huile sur toile
H. 46,5 ; L. 38,5 cm.
Dation, 1991
© RMN-Grand Palais (Musée d’Orsay) / Hervé Lewandowski
Paul Cézanne
Portrait de Madame Cézanne
entre 1885 et 1890
huile sur toile
H. 46,5 ; L. 38,5 cm.
Dation, 1991
© RMN-Grand Palais (musée d'Orsay) / Sylvie Chan-Liat
Paul Cézanne
Portrait de Madame Cézanne
entre 1885 et 1890
huile sur toile
H. 46,5 ; L. 38,5 cm.
Dation, 1991
© droits réservés
Paul Cézanne (1839 - 1906)
Niveau supérieur, Salle 35

"La culminación del arte es la figura", declaró Cézanne con confianza en sí mismo al marchante de cuadros Ambroise Vollard. En numerosas ocasiones a lo largo de los años de madurez, el pintor inflinge largas sesiones de pose a su compañera sentimental Hortense Fiquet, convertida en su esposa en 1886. En este lienzo, todo está impregnado de sencillez. El decorado está apenas sugerido, en coloreadas tonalidades que van del ámbar-verde al azul cielo. El rostro se inscribe en un ovalado casi perfecto, presentado de manera frontal.
La simplificación de las formas anuncia el arte del siglo XX. La etapa que seguiría a este retrato elegante, liso y tan poco tratado no podría ser otra que la cabeza de mujer de Brancusi. A la pureza de las líneas, se añaden los magníficos y sutiles matices de los colores del rostro y de su entorno. Hortense llena el espacio tranquilamente. Se desprende una sensación de vida serena del retrato. Precisamente, estas cualidades debieron de gustarle a Matisse, al que perteneció el cuadro; él que dijo querer transmitir en su obra una suntuosa calma.

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