Figuras y retratos

Type
Exposition
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Du 07 mars au 04 juin 2006

Cinco años después, el formato tarjeta de visita transforma la producción y la difusión de los retratos fotográficos. El artesano de esta revolución es Eugène Disderi, un hombre de negocios genial que registra una patente para explotar la invención: seis tomas distintas obtenidas con un solo disparo y cuyos positivos de pequeño formato se venden a precio barato.
La competencia entre los estudios se hace desenfrenada. Los retratos de tarjeta de visita tienen gran valor para el estudio de los usos sociales, pero aportan poco a las búsquedas plásticas. Las imágenes más notables las realizan entonces los aficionados. En Inglaterra, Julia Margaret Cameron trastorna las convenciones cuando fotografía a sus amigas Herschel o Tennyson, no dudando en crear sus propios arreglos de luz y en privilegiar los primeros planos, que pueden considerarse indudablemente como un antecedente de la cinematografía.
Los pictorialistas anglosajones siguen su ejemplo.
A fines del siglo XIX y principios del XX, se quiebran los marcos tan estrictos del retrato y de la figura, gracias a la puesta en marcha de aparatos muy ligeros, provistos de películas instantáneas, que permiten adoptar puntos de vista insólitos. Nace así la fotografía de masa que, paradójicamente, abre un campo infinito a la subjetividad. Cabe destacar asimismo los perfeccionamientos considerables aportados alrededor de 1915 por Steichen y de Meyer a la fotografía de moda y a los retratos de actores que constituyen un género por derecho propio. Por último, la multiplicación de las encuestas sociales desde fines del siglo XIX posibilitará el acceso al retrato a los más desfavorecidos, por ejemplo, los inmigrantes que desembarcan en Nueva York fotografiados por Lewis Hine.